
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mencionó que quiere ayudar a los cubanos a recuperar su país en el marco de la llegada al Caribe del Grupo de Ataque del portaaviones nuclear USS Nimitz.
“Otros presidentes han visto este asunto sin hacer nada; parece que seré el primero que cambie eso. Estaremos felices de hacerlo, queremos que los cubanos recuperen su país para que puedan ir y regresar”, manifestó el mandatario entrevistado en la Casa Blanca.
Trump aclaró que las intenciones de su administración son desde un punto de vista humanitario ante el colapso social y económico en la Isla. “No tienen electricidad, no tienen dinero, realmente no tienen nada”, comentó.
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Según sus declaraciones, muchos cubanoamericanos quieren regresar a Cuba, invertir en su país de origen y participar en una eventual reconstrucción tras la caída del régimen castrista.
Las palabras de Trump llegan en un momento de fuerte presión de Washington contra La Habana. El Comando Sur confirmó el despliegue del USS Nimitz y su grupo de ataque dentro de Southern Seas 2026, una operación de la Cuarta Flota destinada a fortalecer la cooperación marítima, la interoperabilidad y la seguridad con países aliados del Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
La Embajada de Estados Unidos en Cuba dio la bienvenida al mencionado portaaviones y sus embarcaciones de apoyo, indicando que se caracterizan por su “preparación”, “alcance” y “letalidad”, además de haber participado en la estabilidad y democracia en diferentes escenarios globales.
El USS Nimitz (CVN-68) es un portaaviones de propulsión nuclear perteneciente a la clase Nimitz. Mide aproximadamente 332 metros de largo y puede operar entre 70 y 90 aeronaves.

Su ala aérea está compuesta por cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk. Por esa capacidad, funciona como una poderosa base aérea móvil, con amplias posibilidades de combate, vigilancia y respuesta rápida.
Este tipo de portaaviones no suele desplegarse de manera aislada. Generalmente opera dentro de un grupo de ataque naval, integrado por destructores lanzamisiles, en ocasiones un crucero, un submarino nuclear de ataque y buques de reabastecimiento. Esa estructura le brinda protección antiaérea y antisubmarina, además de apoyo logístico para mantener operaciones prolongadas en distintas regiones del mundo.
Sin embargo, la presencia del portaaviones tiene una lectura política mayor por el momento en que ocurre. El Departamento de Justicia de EEUU reveló una acusación sustitutiva contra Raúl Castro, de 94 años, y cinco coacusados por su presunto papel en el derribo de dos aeronaves civiles desarmadas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, ataque en el que murieron cuatro personas.
El exmandatario comunista y los coacusados enfrentan cargos por los delitos de conspiración para asesinar estadounidenses, destrucción de aeronaves y homicidio.
Aunque Washington no ha anunciado una operación militar contra Cuba ni una acción de captura contra Raúl Castro, la coincidencia entre el despliegue naval, la acusación judicial y las declaraciones de Trump aumenta la presión sobre el régimen cubano.

