
El régimen cubano respondió este sábado 10 de octubre al nuevo informe anual de Estados Unidos sobre trata de personas, que vuelve a cuestionar las condiciones bajo las cuales trabajan los profesionales enviados por La Habana a misiones oficiales en el extranjero.
El canciller Bruno Rodríguez calificó el documento de “unilateral y mendaz” y acusó a Washington de mantener una “persecución enfermiza” contra la cooperación médica cubana. La reacción representa la respuesta diplomática más directa de La Habana desde que el Departamento de Estado publicó el informe el pasado 8 de octubre.
“El Gobierno estadounidense insiste en la mentira para intentar manipular la opinión pública internacional”, afirmó Rodríguez.
Estados Unidos mantiene a Cuba en el nivel más bajo del informe
El Informe sobre Trata de Personas 2026 mantiene a Cuba en el Nivel 3, la categoría más baja de la clasificación estadounidense, donde permanece desde 2019. Washington sostiene que el Gobierno cubano no cumple plenamente los estándares mínimos para combatir la trata y redujo durante el último período sus esfuerzos de prevención, protección de víctimas y persecución de estos delitos.
Uno de los principales señalamientos vuelve a concentrarse en el programa estatal de exportación de trabajadores, especialmente en las misiones sanitarias. El Departamento de Estado afirma que existe una “política o patrón gubernamental” de trabajo forzoso y acusa a las autoridades cubanas de utilizar engaños, amenazas de represalias y mecanismos de control sobre determinados participantes.
La Administración Trump ha convertido este asunto en una pieza importante de su política hacia La Habana. En febrero, el secretario de Estado Marco Rubio pidió públicamente a otros gobiernos que dejaran de contratar médicos mediante convenios con el Estado cubano.
Bruno Rodríguez acusa a Washington de presionar a otros países
Rodríguez rechazó esas acusaciones y aseguró que Estados Unidos intenta justificar mediante el informe su política contra Cuba. También calificó de “cínico” que Washington reconozca las presiones ejercidas sobre gobiernos que mantienen acuerdos de cooperación con La Habana.
Esas presiones han tenido consecuencias concretas durante 2026. Jamaica decidió poner fin al anterior esquema bilateral después de cuestionar que los salarios fueran entregados al Gobierno cubano y no directamente a los trabajadores. Más recientemente, profesionales de la salud cubanos han regresado al país caribeño mediante contratos individuales.
Guatemala también decidió terminar su convenio. Su canciller reconoció meses atrás que Washington había ejercido presión en relación con la brigada médica cubana.
Las misiones médicas siguen en el centro del choque entre Cuba y EEUU
Según las estimaciones recogidas por el informe estadounidense y citadas por EFE, a comienzos de 2026 había alrededor de 18.000 trabajadores cubanos desplegados en misiones gubernamentales en 52 países, en su mayoría profesionales sanitarios, frente a unos 26.000 el año anterior.
La presión de Washington aumentó además en julio, cuando Estados Unidos sancionó a funcionarios y entidades vinculadas directamente con la administración de las misiones médicas.
La Habana sostiene que los profesionales participan voluntariamente y presenta las brigadas como una política de cooperación internacional. Estados Unidos, en cambio, señala prácticas como la retención de parte de los salarios, restricciones de movimiento y posibles represalias contra quienes abandonan los programas.
Una de las controversias persistentes es precisamente el tratamiento de quienes dejan una misión antes de concluirla. Las nuevas normas migratorias cubanas mantienen restricciones para determinados profesionales considerados “desertores” por las autoridades, un elemento que Washington cita entre sus cuestionamientos al sistema.