
La reciente revelación de la Casa Blanca no hace más que confirmar lo que desde hace meses se venía advirtiendo: el régimen de Nicolás Maduro está profundamente infiltrado desde sus propias filas.
La petición de amnistía para un selecto grupo de cercanos a Maduro, incluidos miembros de su familia, y la salida de Delcy Rodríguez como presidenta, no son hechos inesperados, sino decisiones anticipadas que ya eran de conocimiento público antes de la llamada del 21 de noviembre.
Así lo ha reportado y analizado el periodista venezolano Melanio Escobar, quien asegura que el flujo de información sensible desde el círculo cercano al régimen chavista ha sido constante, algo que no es novedad para aquellos que siguen de cerca la política venezolana.
Los rumores de una posible fractura interna dentro del chavismo ya no son solo eso, sino pruebas concretas que demuestran que las fisuras en el régimen son reales. La solicitud de amnistía para únicamente 100 personas cercanas a Maduro es un reflejo claro de la creciente desconfianza y el temor a la inestabilidad.
Desde la petición de amnistía hasta los rumores sobre la posible salida de figuras clave del gobierno, el régimen de Maduro se enfrenta a un escenario de incertidumbre y debilidad. Muchos dentro del chavismo se encuentran especulando sobre su posición en la lista de beneficiarios de la amnistía, lo que refleja aún más la división interna y la lucha por el poder.
La fractura dentro del chavismo ha dejado de ser un rumor para convertirse en una realidad palpable. La solicitud de amnistía, que parece diseñada para garantizar la lealtad de unos pocos, evidencia la creciente desconfianza en los mismos miembros que alguna vez apoyaron el régimen.
Este es el claro reflejo de un régimen que ya no es capaz de mantenerse unido y que busca ganar tiempo mientras espera que se resuelvan las circunstancias internacionales, especialmente con la administración de Donald Trump aún en el poder.
Asimismo, se ha dicho también que el usurpador del poder en el país caribeño se estaría “blindando” con apoyo militar cubano.
La situación política en Venezuela es cada vez más insostenible, con la pregunta que se hace cada vez más fuerte: ¿Quién está realmente al mando dentro del chavismo?
Las consecuencias de estas fracturas internas son aún inciertas, pero lo que está claro es que el régimen de Nicolás Maduro está lidiando con una debilidad interna sin precedentes. Esto pone en entredicho su capacidad para mantener el control sobre el país, mientras las tensiones dentro del propio chavismo continúan escalando.
Este contexto pone de manifiesto el carácter cada vez más errático del régimen y la dificultad de Maduro para mantener la cohesión entre sus más cercanos colaboradores. La solicitud de amnistía no es solo un intento de asegurar lealtades, sino un intento de gestionar una crisis interna que amenaza con destruir el sistema que él mismo construyó.
Lo que está claro es que la lucha por el poder dentro del chavismo está lejos de terminar.
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