
El general Vladimir Padrino López, recientemente destituido como jefe del Ejército venezolano, aún es objetivo del gobierno de Estados Unidos al tener activa en su contra una recompensa de 15 millones de dólares por parte del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés) de la administración de Donald Trump.
Padrino López fue retirado de su cargo este miércoles, tras 11 años como ministro de la Defensa. “Le agradecemos por su lealtad a la patria y por haber sido, a lo largo de estos años, el principal soldado en la defensa de nuestra nación”, expresó la presidenta interina Delcy Rodríguez al dar la noticia en la red social X.
Según el post de la mandataria en funciones, el general “asumirá nuevas responsabilidades que le serán encargadas”. En este contexto, Washington aún ofrece 15 millones de dólares por información que permita la captura de este personaje, según el Programa de recompensas por narcotráfico – Objetivos venezolanos.
Las acusaciones contra Padrino López se sustentan en cargos de conspiración para distribuir cocaína a bordo de aeronaves registradas en EEUU y supuestos vínculos con redes de narcotráfico, que habrían operado bajo la protección de altos mandos militares venezolanos.
Una investigación de la Administración del Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) estableció que, desde al menos 2014, el entonces ministro de Defensa venezolano supuestamente permitió que aeronaves cargadas de cocaína salieran de Venezuela a Centroamérica y EEUU a cambio de pagos de protección que superaban los 60.000 USD por vuelo.
Según los fiscales estadounidenses, Padrino ordenaba al ejército venezolano destruir las aeronaves no autorizadas si no se cumplía con esos pagos, y utilizaba a oficiales subordinados para gestionar y recaudar esas “tarifas”, parte de las cuales habrían sido empleadas en financiamiento político dentro del PSUV.
El 24 de mayo de 2019, un gran jurado federal en el Distrito de Columbia presentó cargos contra él por conspiración para distribuir y poseer con la intención de distribuir cinco kilogramos o más de cocaína a bordo de una aeronave registrada en territorio norteamericano.
La destitución de Padrino López como jefe del Ejército y su relevo por Gustavo González López no implica automáticamente una acción de captura por parte de Washington, pero sí coloca bajo un nuevo enfoque público las acusaciones pendientes.
Un factor que podría influir en su captura es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EEUU. Por primera vez, desde 2019, se volvió a izar la bandera estadounidense en la embajada de este país en Caracas.
La encargada de Negocios de la sede diplomática, Laura Dogu, lideró el acto y destacó que el gesto simboliza un “nuevo capítulo” en las relaciones entre ambos países.
El antecedente de la captura del expresidente Nicolás Maduro también podría influir contra Padrino López. El exmandatario chavista fue extraído desde Caracas por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York, donde actualmente enfrenta cargos por tráfico de drogas.
Maduro tenía una recompensa activa de hasta 50 millones de dólares cuando ocurrió su arresto por sus acusaciones de estar vinculado a una conspiración para el tráfico de drogas a EEUU.
En las acusaciones, Maduro y Padrino López figuran como miembros del Cartel de los Soles, una organización que al principio era considerada por EEUU una organización terrorista extranjera, pero ahora es considerada como “un sistema de clientelismo” mientras se desarrolla el proceso judicial contra el expresidente.