
La policía en Rafael Freyre, Holguín, detuvo al jefe de la vaquería El Corojal y a su hermano, señalados de haber sacrificado dos caballos de la unidad pecuaria y de ocultar restos de reses en la zona.
El arresto ocurrió tras un registro en sus viviendas y en áreas cercanas a la vaquería, según informó la página oficialista en Facebook El Cubano Fiel este sábado.
La versión divulgada indica que la captura se produjo luego de que agentes policiales localizaron en las casas de los implicados carne de res, lo que reforzó las sospechas sobre su participación en el sacrificio clandestino.
El reporte añade que en los alrededores de la vaquería se descubrió un “cementerio” improvisado con restos de caballos y vacas. Esta evidencia habría sido clave para la detención de los acusados, ambos residentes en la comunidad de La Caridad.
En Cuba, la matanza ilegal de ganado constituye un delito severamente penado. Las reses pertenecen al Estado o a entidades estatales, y el sacrificio no autorizado puede acarrear sanciones de varios años de prisión. En el caso de los caballos, la legislación también contempla castigos cuando se trata de animales de trabajo vinculados a entidades productivas.
El sacrificio clandestino de animales se ha incrementado en los últimos años, impulsado por la escasez de alimentos y el alto precio de la carne en el mercado informal. En comunidades rurales, las autoridades han reportado robos frecuentes de ganado y caballos destinados a labores agrícolas.
Hasta el momento, no se han revelado detalles oficiales sobre el proceso judicial contra los dos detenidos. Tampoco se conoce si la Fiscalía ha formulado cargos formales ni la pena que podrían enfrentar. Las autoridades locales no han emitido declaraciones adicionales al respecto.
La página El Cubano Fiel, cercana a posiciones oficialistas, fue la única fuente que difundió la información. El medio compartió imágenes de los presuntos culpables y del sitio donde se habría realizado el operativo.
Este caso se suma a una serie de detenciones reportadas en diferentes provincias cubanas por el mismo delito. En zonas como Camagüey, Villa Clara y Matanzas, se han registrado procesos similares contra trabajadores agropecuarios y particulares involucrados en el sacrificio de reses.
El control estatal sobre el ganado en Cuba responde a una política histórica que penaliza con dureza la matanza y venta clandestina de carne. Aunque el consumo de carne vacuna es limitado, el régimen considera estratégico el uso de esos recursos para la exportación y el turismo.
En comunidades rurales, sin embargo, persiste la percepción de que las sanciones no logran frenar el fenómeno. La falta de alternativas alimentarias empuja a algunos a arriesgarse, a pesar del riesgo de cárcel.

