
Las fuertes lluvias que continúan azotando al oriente cubano provocaron el desbordamiento de las presas en la provincia de Granma, obligando a evacuar a decenas de familias en zonas bajas del municipio de Yara ante el peligro de inundaciones.
La emisora CMKX Radio Bayamo reportó que el incremento del vertimiento de presas como Bueycito, que descarga actualmente 107 metros cúbicos por segundo, y la Derivadora Yao, con 100 m³/s, elevó de forma considerable el caudal de los ríos que atraviesan la zona.
La combinación de ambos flujos ha generado inundaciones en varias comunidades, por lo que se activaron protocolos de evacuación preventiva. “Estas aguas han generado inundaciones en el municipio de Yara, por lo que ya fue necesario evacuar a personas residentes en las zonas bajas”, alertó la emisora.
El Consejo de Defensa Provincial pidió a la población mantener la alerta y extremar precauciones ante la posibilidad de un agravamiento de la situación por la persistencia de lluvias en la Sierra Maestra.
Equipos de emergencia y autoridades locales continúan monitoreando los embalses y los cauces fluviales, mientras se preparan para un eventual aumento de los niveles de agua. “Se coordinan acciones para evacuar a las personas y proteger los recursos esenciales”, dice la información oficial.
La emergencia en Granma se suma al panorama crítico que viven otras provincias orientales. En Holguín, una de las provincias más afectadas por el reciente huracán Melissa, las lluvias de los últimos días provocaron nuevas crecidas en los ríos Sagua y Cabañas, afectando severamente los municipios de Sagua de Tánamo y Moa.
En Sagua de Tánamo, las autoridades realizaron evacuaciones casa por casa para proteger a los vecinos de las zonas bajas; mientras en Moa el río Cabañas superó su cauce en más de tres metros, dejando incomunicadas varias áreas y forzando el traslado de 260 personas a refugios seguros, según confirmó el periodista Camilo Velazco Petittón, de La Voz del Níquel.
El centro de protección principal fue habilitado en el Preuniversitario Ñico López, con apoyo del Ministerio del Interior y brigadas del Consejo de Defensa Municipal. Las precipitaciones, que alcanzaron 116 milímetros en la Derivadora Moa, llevaron a abrir compuertas para aliviar los embalses y prevenir daños estructurales.
A pocos días del paso de Melissa, los damnificados vuelven a enfrentar pérdidas. Bienes materiales que apenas se habían salvado del ciclón han quedado nuevamente en peligro por las inclemencias del tiempo y la lenta respuesta del gobierno para la recuperación de las áreas afectadas.
Mientras las autoridades aseguran que “nadie quedará desamparado”, la realidad sobre el terreno muestra familias sin techo y comunidades que sobreviven gracias al apoyo mutuo, más que a la respuesta institucional.

