
La Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC) ha solicitado el apoyo de expertos chinos para reparar los siete vagones de pasajeros que se vieron afectados por el descarrilamiento ocurrido el 6 de agosto cerca de las Cuevas de Bellamar, en Matanzas.
La intervención de los técnicos de la República Popular China, fabricantes de los trenes, se suma a los esfuerzos locales para devolver la normalidad a este importante medio de transporte en medio de una crisis energética que afecta a toda la Isla.
De acuerdo con las autoridades cubanas, los trabajos de reparación están siendo ejecutados por talleres especializados de la UFC. Según los diagnósticos preliminares, cinco de los vagones presentan daños leves, mientras que los otros dos sufren afectaciones de mayor magnitud. A pesar de los daños, todos los vagones son considerados recuperables.
Los trabajos se desarrollan en medio de una difícil situación, marcada por la crisis energética y la escasez de recursos e insumos, lo que complica la rapidez de la reparación. Por ejemplo, un directivo de la UFC explicó que la mayoría de los trabajos de reparación se realizan con grúas electro-neumáticas, por lo cual las frecuentes interrupciones del suministro eléctrico han extendido los plazos de recuperación.
Uno de los objetivos más inmediatos es la rehabilitación de los cinco vagones con daños menores, los cuales se espera que estén operativos en un plazo no mayor a 15 días. Este esfuerzo es clave para garantizar la continuidad de los servicios, especialmente en un periodo vacacional en el que la demanda de transporte ferroviario se incrementa.
La pérdida de estos siete coches, que forman una formación completa, ha afectado la capacidad operativa de los trenes nacionales, que deben operar con dos trenes adicionales para suplir la demanda.
La paralización de los vagones obligó a la UFC a modificar los horarios de salida para evitar mayores inconvenientes a los pasajeros. Las salidas programadas para las 7:20 de la mañana fueron alteradas, y los viajeros tuvieron que esperar hasta altas horas de la noche debido a la imposibilidad de cumplir con los horarios habituales. Se decidió ajustar las salidas para dar tiempo suficiente a las reparaciones y garantizar que los trenes pudieran salir con la máxima seguridad.
A pesar de los contratiempos, la UFC estima que, desde el 1 de junio hasta el 15 de septiembre, transportará alrededor de 120.000 pasajeros. Esta cifra representaría un récord para la entidad, destacando la importancia del transporte ferroviario en el país, especialmente durante los meses de verano, cuando la demanda de viajes alcanza su punto máximo.

¿Qué pasó con el descarrilamiento en Matanzas?
El 6 de agosto de 2024, un tren que viajaba entre Guantánamo y La Habana sufrió un descarrilamiento en la provincia de Matanzas, dejando a tres personas lesionadas, entre ellas pasajeros y miembros de la tripulación. El incidente afectó siete vagones, de los cuales cuatro se separaron completamente del resto de la formación, aunque no hubo volcamientos, lo que evitó lesiones graves.
El maquinista, al detectar el mal estado de la vía, activó los procedimientos de emergencia. Los heridos fueron trasladados al Hospital Faustino Pérez, donde se confirmó que su estado era estable. Este accidente subraya el deterioro de la infraestructura ferroviaria en Cuba, ya que el tren Guantánamo-La Habana es un medio de transporte crucial para muchas personas.
Este incidente no es aislado, ya que en los últimos años han ocurrido otros accidentes similares. En septiembre de 2024, otro descarrilamiento en Matanzas afectó 100 metros de vía, pero sin víctimas. También, en julio de 2024, un hombre fue detenido por sabotaje al romper traviesas en Granma, lo que pudo haber causado un grave accidente. Además, otros descarrilamientos en la provincia de Matanzas, como el de un tren de carga que transportaba alcohol, evidencian los peligros recurrentes en las vías férreas del país.

