
Cuba enfrenta uno de los mayores giros económicos desde 1959 con la aprobación de diversas reformas, cuya viabilidad dependerá tanto de su aplicación interna como de la relación con Estados Unidos, indicaron expertos a AFP.
El programa, informado por Periódico Cubano, amplía el espacio para grandes empresas privadas, permite poseer varios negocios y reduce la planificación centralizada. Sin embargo, por el momento, se encuentra bajo un contexto de sanciones emitidas por Washington que limitan el acceso de la Isla a capitales, mercados y financiamiento.
El economista cubano Daniel Torralbas, radicado en Londres, considera que las medidas deben ejecutarse, aunque advierte que su efecto será limitado mientras no exista una normalización bilateral.
A su juicio, las relaciones con Washington son la principal variable externa para la recuperación de la economía cubana, sometida al embargo estadounidense desde 1962 y a nuevas sanciones durante la administración de Donald Trump.
“Las reformas hay que hacerlas, pero para que de verdad tengan efecto, hay que resolver el tema de las relaciones con Estados Unidos, porque estas relaciones se han convertido hoy en la variable principal para la recuperación económica del país”, indicó el experto.
Las restricciones no prohíben toda operación comercial, pues existen excepciones y licencias para determinadas exportaciones agrícolas, humanitarias y de telecomunicaciones. Sin embargo, dificultan el comercio ordinario, las transacciones bancarias, el crédito y la llegada de compañías estadounidenses.
Tamarys Bahamonde, economista de la American University, cuestiona si los cubanos en el exterior y otros inversionistas confiarán su dinero a instituciones sin garantías suficientes. A ello se suma la salida de más de dos millones de personas en cinco años, una emigración que ha reducido la disponibilidad de profesionales y emprendedores.
Washington condiciona una posible apertura
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, confirmó que Washington mantiene conversaciones con el gobierno cubano para explorar cambios en su conducta en medio de las presiones de Trump.
Vance dejó abierta una respuesta recíproca si La Habana adopta decisiones que Washington considere favorables. “Si hacen algo, nosotros haremos algo”, afirmó, al sugerir que una mejor relación dependerá de cambios concretos.
En este sentido, agregó: “Si toman decisiones inteligentes, tendremos una mejor relación con esa Isla”, añadió el vicepresidente. La frase sugiere que la Casa Blanca mantiene abierta una vía de negociación, pero bajo presión política y con exigencias de cambios internos.
Por su parte, el presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció ante el Comité Central del Partido Comunista la necesidad de aplicar transformaciones urgentes, durante la presentación del nuevo paquete de medidas económicas y sociales.
En su intervención, revisada por Periódico Cubano, el gobernante admitió que la burocracia, la lentitud de las instituciones y la postergación de decisiones por parte de su propia administración han frenado la respuesta a la crisis.
Ante los integrantes del único partido legal en la Isla, Díaz-Canel expuso un plan de emergencia que contempla eliminar prohibiciones, ampliar la autonomía de las empresas y facilitar una mayor participación de la inversión privada y extranjera.
El mandatario sostuvo que la gravedad de la situación obliga a impulsar cambios “urgentes y necesarios”. También afirmó que la responsabilidad del Partido Comunista y del gobierno no puede reducirse a explicar las causas de la crisis, sino que debe incluir la eliminación de los obstáculos que impiden superarla.
Según explicó, la nueva agenda combinará medidas de estabilización macroeconómica, estímulos a la producción, apertura selectiva de la economía, mayor seguridad jurídica, captación de capital extranjero, incorporación de tecnologías y programas de protección social dirigidos a los sectores más vulnerables.
Díaz-Canel añadió que las autoridades analizaron las experiencias de China y Vietnam, dos regímenes socialistas que introdujeron mecanismos de mercado y ampliaron el espacio de la iniciativa privada sin renunciar al control político ejercido por el partido único.