
En un contexto de creciente competitividad en el sector tecnológico y sanitario, Canadá se posiciona como un destino clave para la atracción de talento global. La reciente decisión del presidente Donald Trump de imponer tarifas de 100.000 dólares anuales a las visas H-1B puede desencadenar un lógico cambio en la dinámica migratoria, y el gobierno canadiense ya está preparado.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, destacó durante un discurso en las Naciones Unidas en Nueva York que el país debe aprovechar para combatir la escasez de trabajadores calificados, especialmente en sectores de alta demanda. “Lo que está claro es que la oportunidad de atraer a personas que anteriormente habrían obtenido visas H-1B está ahora al alcance de Canadá”, dijo el político liberal.
El año pasado, Canadá ofreció permisos de trabajo de tres años a los titulares de visas H-1B, alcanzando el límite de 10.000 solicitudes en solo 48 horas, lo que refleja la gran demanda que existe por parte de profesionales extranjeros.
El viernes pasado, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone tarifas de 100.000 dólares a los nuevos visados H-1B, una medida que ha generado frustración y confusión entre las empresas estadounidenses, que dependen de este programa para atraer profesionales calificados en programación informática, ingeniería y otros roles.
Dicha tarifa, que encarece el proceso para obtener una visa H-1B, representa una oportunidad significativa para Canadá, que se encuentra en búsqueda de soluciones ante el bajo crecimiento de la productividad y la incertidumbre económica derivada de los aranceles estadounidenses.
Sin embargo, los altos salarios en EEUU siguen siendo un atractivo para muchos trabajadores. Por ejemplo, se estima que los profesionales con formación canadiense ganan un 46% más en EEUU que en su país de origen.
La competitividad de las ciudades canadienses ante el nuevo escenario
Garry Tan, director ejecutivo de Y Combinator, destacó que el cambio de política en EEUU representa un “enorme regalo” para los centros tecnológicos de otros países, particularmente los de Canadá.
Según Tan, ciudades como Vancouver y Toronto podrían prosperar al atraer empresas tecnológicas que buscan eludir las altas tarifas estadounidenses, beneficiándose de una fuerza laboral altamente calificada y salarios relativamente más bajos.
El sector tecnológico canadiense ya ha comenzado a ver los beneficios de este cambio. Grandes corporaciones como Amazon, Microsoft y Alphabet cuentan con oficinas en Vancouver y Toronto, donde la contratación podría acelerarse debido a las nuevas restricciones en EEUU.
Amazon, por ejemplo, emplea a más de 8.500 personas en sus centros tecnológicos canadienses, mientras que Microsoft tiene aproximadamente 2.700 empleados en Vancouver.
El desafío para Canadá radica en atraer a los mejores profesionales sin sobrecargar el mercado laboral y la infraestructura del país, que enfrenta problemas en la vivienda y otros sectores.

