
Cubanos en el exilio han llamado a un parón total de recargas internacionales hacia la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), que mantiene el monopolio del sector en la Isla y que recientemente tomó medidas restrictivas en el consumo de datos móviles que pueden ser pagados en pesos cubanos (CUP).
La protesta ciudadana, encabezada por la activista en el exilio Saily González Velázquez, propone un boicot económico como método de resistencia frente a lo que define como un “apartheid digital”. González advierte que esta es solo una fase inicial que podría extenderse a otros servicios básicos, alertando que “hoy son las recargas, mañana cobrarán hasta el agua en dólares”.
Las nuevas tarifas de Etecsa y los límites al consumo de datos móviles han sido calificadas por usuarios cubanos dentro y fuera del país como un “robo a mano armada” que agrava la crisis económica y digital de Cuba. El escritor y académico Pedro de Jesús López Acosta ha denunciado el tope de 6 GB mensuales como una violación a los derechos digitales, especialmente para estudiantes y trabajadores que dependen de internet para sus actividades.
Incluso voces oficialistas han expresado críticas. El creador de contenido “El Necio” calificó las restricciones como “altamente impopulares” y solicitó un diálogo colectivo para equilibrar la captación de divisas con el derecho a la comunicación. Sin embargo, muchos creen que estas críticas son controladas, ya que quienes tienen privilegios económicos no sufren las restricciones.
María del Carmen Hernández Carús, madre de la jefa de Comunicación del presidente Miguel Díaz-Canel, mostró preocupación por la dificultad de sostener el trabajo propagandístico en redes sociales bajo los nuevos límites, lo que evidencia que la medida afecta también a círculos oficiales. Presentadores del programa estatal “Con Filo” admitieron su desconcierto ante cómo continuar sus labores en redes sociales con la reducción de datos en CUP.
La idea central del parón total es que familiares y amigos de Cuba, así como cubanos residentes en el extranjero, suspendan temporalmente el envío de recargas internacionales a los números móviles cubanos. Para que el parón tenga efecto real, se busca una amplia convocatoria a través de redes sociales, grupos de WhatsApp, canales de Telegram y otras plataformas de comunicación utilizadas por la comunidad cubana fuera de la isla.
El parón implicaría que durante un período determinado —que podría ser de días o semanas— no se realicen recargas internacionales, afectando la capacidad de ETECSA para captar divisas extranjeras, justo lo contrario que busca el monopolio estatal con la nueva estrategia implementada.
Etecsa intenta justificar la medida, pero sus explicaciones generan más indignación
Lidia Esther Hidalgo Rodríguez, vicepresidenta comercial de ETECSA, defendió las nuevas restricciones como una “mejora” que ofrece “más recursos por menos precio”, destacando la inclusión de 300 MB para navegación nacional y la compatibilidad con redes 3G y 4G. Sin embargo, estas afirmaciones son una burda mentira que no se sostiene al comparar las anteriores tarifas con las que quedaron vigentes desde el 30 de mayo.
Además, durante la presentación en la Mesa Redonda, un funcionario de Etecsa restó importancia al aumento al afirmar que la diferencia entre pagar 360 pesos y 3.600 pesos por un plan superior era “solo un poquito más de dinero”. Esta declaración generó indignación generalizada, pues en un país donde el salario mínimo es de apenas 2.100 CUP al mes, ese incremento representa una carga financiera insostenible para la mayoría.
Lejos de ser un gasto menor, esta subida obliga a muchos a depender de dólares enviados desde el exterior para acceder a servicios básicos. Estas justificativas oficiales evidencian un desconecte del régimen con la realidad cotidiana y alimentan la frustración y el rechazo de la población.


En realidad, fuera de la navegación en las redes sociales como instagram, YouTube, y WhatsApp, no se en que más se pueda gastar 6 Gb.?
Cuando hay marcha todos van. Que se jodan tenemos lo que nos merecemos por carneros.