
El fondo de inversión británico CRF I Limited dio un ultimátum a Cuba para que pague la deuda inicial de 72 millones de euros que emitió el Banco Nacional de Cuba, según un reporte de Telemundo 51.
Mediante una carta dirigida al gobernante Miguel Díaz-Canel y que los directivos del fondo entregaron en la embajada de Cuba en Londres, se especifican los términos para reestructurar la deuda y comenzar con los pagos. El problema es que el régimen debe contestar antes del 19 de enero, fecha del ultimátum.
La carta de tres páginas incluye una oferta de reestructuración que, según CRF, busca un beneficio mutuo. Las principales condiciones son:
- Un pago inicial de 40 millones de libras esterlinas a una cuenta británica.
- La creación de un nuevo instrumento de préstamo para diferir el monto restante, sin intereses, durante cinco años.
CRF argumenta que aceptar esta oferta permitiría a Cuba destinar recursos a otras necesidades internas. Sin embargo, advierte que el contexto internacional podría endurecerse, especialmente con la llegada la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
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El economista internacional Luis R. Luis considera improbable que Cuba acepte la oferta, señalando la falta de liquidez del Banco Nacional y la reticencia del régimen a negociar. “Es poco probable que avance esta propuesta dada la situación financiera y la postura del gobierno cubano”, expresó Luis.
No obstante, expertos indican que el país cuenta con activos internacionales que podrían ser utilizados para saldar la deuda si las cortes así lo determinan. El problema es que históricamente los comunistas encabezados por el fallecido dictador Fidel Castro piden dinero prestado y nunca pagan.
La disputa tiene su origen en los años 80, cuando el régimen cubano contrajo obligaciones financieras con bancos europeos. Décadas después, CRF I Limited adquirió los derechos de esta deuda y, en 2020, presentó una demanda contra el Banco Nacional de Cuba en tribunales británicos. En 2023, una corte determinó que CRF es un acreedor legítimo, obligando al Banco Nacional a cumplir con el pago. El conflicto escaló en diciembre de 2024, cuando Cuba llevó el caso a la Corte Suprema británica, intentando una última apelación.
En la carta, CRF acusa al gobierno cubano de tácticas dilatorias, como múltiples apelaciones que solo prolongan el proceso y aumentan los costos legales, incluso para los propios comunistas que no han obtenido ni una sola victoria legal.
“Aunque recurrir a una apelación está dentro del marco legal, parece tener poco propósito más allá de prolongar el proceso, aumentar los costos para todas las partes y mantener severamente restringido el acceso de Cuba a los mercados financieros internacionales”, afirma la carta de CRF.
Hasta el momento, Díaz-Canel no ha acusado recibo público de la carta, lo que genera especulaciones sobre su estrategia. Para algunos analistas, el silencio podría interpretarse como una táctica para ganar tiempo, mientras que otros lo ven como una señal de incapacidad para cumplir con las exigencias del fondo.
Esta no es el primer intento de los acreedores de establecer un diálogo de buena fe con La Habana para cobrar las deudas. En el pasado han existido otras cartas que tampoco han tenido contestación. Incluso en las múltiples etapas del juicio de Londres, CRF ha utilizado esas cartas como pruebas de que Cuba no quiere llegar a un acuerdo negociado para cumplir con sus obligaciones contractuales.

