
Los operativos y puntos de revisión con fines migratorios en México han dado como resultado el arresto de cientos de indocumentados en las últimas semanas, entre ellos varias personas de nacionalidad cubana.
El Instituto Nacional de Migración (INM) recientemente informó sobre la captura de 10 migrantes procedentes de la Isla, que se encontraban en Tabasco, estado mexicano que limita con Guatemala.
Además de los antillanos, las autoridades mexicanas también pusieron bajo custodia a otras 30 personas oriundas de Honduras, Venezuela y Guatemala.
Las intercepciones ocurrieron en las ciudades de La Venta y Palenque mediante dichas acciones a cargo de agentes del INM, así como personal de la Guardia Nacional, ejército mexicano y policías locales.
Ayer se informó que 130 cubanos fueron arrestados mediante un operativo de verificación en un hotel ubicado en Oaxaca, al sur de México. Los antillanos fueron movilizados a instalaciones del INM junto con personas procedentes de Nicaragua y Guatemala.
Tabasco, un territorio mexicano peligroso para los migrantes
Por compartir frontera con Centroamérica, Tabasco es un punto estratégico para los migrantes encaminados hacia Estados Unidos. Esta entidad colinda con Veracruz que a su vez es vecino de Tamaulipas, un territorio que limita con Texas.
Esta situación también convierte a Tabasco en uno de los lugares más peligrosos de México para los indocumentados, debido a la presencia de delincuentes que secuestran a los migrantes y exigen rescates de miles de dólares a sus familiares en el exterior.
Hace unos días, se informó que cinco migrantes centroamericanos fueron privados de su libertad por un comando armado, cuando viajaban en un autobús del servicio público de un municipio tabasqueño.
Los delincuentes bloquearon el paso de la unidad con dos camionetas para luego ingresar al camión y llevarse a la fuerza a los indocumentados.
En mayo del año pasado, Periódico Cubano informó de manera exclusiva el caso del joven cubano Richard Osmani Aragón Crespo, quien fue secuestrado en Tabasco por integrantes del crimen organizado.
Los secuestradores grabaron un video de la tortura física y psicológica contra el antillano y después lo enviaron a los familiares de este en EEUU, exigiendo un rescate de 15.000 dólares.
Tras el pago del dinero exigido, el joven fue liberado inconsciente en un manglar y al recuperar la conciencia llamó a su familia en el país norteño para que lo ayudaran a movilizarse hacia la frontera.
La última información sobre él es que logró cruzar a EEUU y se entregó a agentes de la patrulla fronteriza.

