
Las autoridades cubanas habrían bloqueado las cuentas bancarias del histórico Casal Català de La Habana, una institución con más de 180 años de historia que atraviesa una situación financiera crítica y asegura no poder disponer con normalidad de recursos enviados desde el exterior.
La denuncia fue formulada por la Federació Internacional d’Entitats Catalanes (FIEC), que ha lanzado una campaña de apoyo para evitar el deterioro definitivo de la entidad. Lo más significativo es que la organización sostiene que el problema no sería exclusivo del Casal: afirma que la misma situación afecta a “la mayoría de entidades de la emigración española” radicadas en Cuba.
Hasta el momento no se ha divulgado una resolución de las autoridades cubanas que explique específicamente por qué están bloqueadas las cuentas del Casal ni una relación completa de las demás asociaciones afectadas. Por tanto, el alcance de la medida procede de la denuncia de la FIEC y no ha podido ser verificado de manera independiente entidad por entidad.
Casal Català de La Habana denuncia que no puede acceder a su dinero
El Casal, también conocido como Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, remonta sus orígenes a 1840 y es considerado por la FIEC la entidad catalana en el exterior más antigua del mundo.
Según una investigación publicada por El Món, la organización recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya, pero las restricciones del sistema bancario cubano y los procedimientos administrativos dificultan el acceso efectivo a esos fondos.
Su presidenta, Idania Rodríguez, explicó al citado medio que tampoco han podido solucionar el problema mediante una cuenta en Cataluña desde la cual gestionar directamente las ayudas, debido a que la administración cubana considera ilegal ese procedimiento.
La entidad tampoco puede retirar normalmente fondos en moneda extranjera y sostiene que convertir las transferencias utilizando el cambio oficial reduce sustancialmente su valor real. “Estamos atados de manos y pies”, resumió Rodríguez a El Món.
La situación contrasta con las nuevas reglas para operar cuentas bancarias en divisas aprobadas recientemente en Cuba, que incluyen expresamente a asociaciones sin fines de lucro, instituciones religiosas y otras formas asociativas.
Federación afirma que otras asociaciones españolas están afectadas
La FIEC describe la situación como un “doble bloqueo”: por una parte, las dificultades económicas que atraviesa Cuba y, por otra, el bloqueo de las cuentas del Casal por las propias autoridades cubanas.
La federación fue más allá al asegurar que el problema bancario se repite en “la mayoría de entidades de la emigración española”. España Exterior y La Región también recogieron esta denuncia durante septiembre.
No obstante, la organización no ha publicado una lista individualizada que permita determinar qué sociedades gallegas, asturianas, canarias, catalanas u otras asociaciones españolas tienen actualmente fondos inmovilizados, ni las cantidades afectadas.
Existen antecedentes de intervenciones similares sobre organizaciones civiles cubanas. En 2024, por ejemplo, el Ministerio de Justicia impidió temporalmente a la Gran Logia de Cuba operar sus cuentas bancarias durante una crisis interna, aunque se trató de circunstancias diferentes a las denunciadas ahora por el Casal.
El precedente del “corralito” a empresas extranjeras en Cuba
La denuncia aparece además después de que el sistema financiero cubano haya acumulado otros episodios de inmovilización de divisas. En abril de 2025 varias compañías extranjeras denunciaron que Cuba había congelado de facto fondos depositados en bancos estatales, permitiendo utilizarlos dentro del país pero restringiendo su transferencia al extranjero.
Meses después, las restricciones fueron extendidas a más compañías, que denunciaron que no podían retirar ni repatriar las divisas acumuladas.
También ciudadanos particulares han sufrido problemas para recuperar moneda extranjera. En abril de 2026, el Banco Popular de Ahorro reconoció falta de disponibilidad después de que un cubano-español no pudiera retirar en dólares una ayuda económica procedente de España.
Mientras intenta resolver el bloqueo financiero, el Casal Català mantiene una actividad mínima con apenas tres personas y enfrenta graves daños en techos, instalaciones eléctricas y fontanería. La organización advierte además que está en riesgo su archivo histórico, que conserva documentación sobre más de un siglo de presencia catalana en Cuba y parte de la memoria de la emigración española en la Isla.
