
La marcha del 1.º de mayo en La Habana dejó una imagen más fuerte que cualquier consigna oficial. Raúl Castro, de 94 años, apareció frente a la Embajada de Estados Unidos en el Malecón, en medio de una movilización organizada por el régimen para exhibir fuerza política y unidad interna.
El acto ocurrió mientras crecen las tensiones entre La Habana y Washington, tras nuevas sanciones anunciadas por Donald Trump contra estructuras del gobierno cubano.

El video que se volvió viral muestra al general de Ejército con visibles dificultades para caminar. Vestido de verde olivo, Raúl se apoya en José Ramón Machado Ventura, otro histórico de la revolución que ya tiene 95 años.
Ambos nonagenarios, con visibles dificultades, intentaron caminar hacia el punto designado por el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, quien actúa como escolta personal de su abuelo.
La escena resume el estado real de una cúpula que gobierna Cuba desde 1959 y que aún intenta mantenerse en poder mientras traspasa el aparato de control a otros miembros más jóvenes de la familia y la cúpula militar.
En las imágenes se ve al Cangrejo orientando cada movimiento: por dónde avanzar, dónde colocarse y cómo mantenerse en pie. La presencia de Miguel Díaz-Canel queda reducida a un papel secundario, mientras todos le rinden pleitesía al viejo patriarca del castrismo.
El régimen quiso convertir la jornada en una demostración de resistencia ante Estados Unidos. Sin embargo, la imagen que más circuló fue la de dos nonagenarios sosteniéndose entre sí. La propaganda buscaba vigor; el video mostró deterioro, dependencia y agotamiento biológico.
Raúl Castro dejó formalmente la jefatura del Partido Comunista en 2021, pero su figura sigue funcionando como centro simbólico del poder. Mientras Díaz-Canel administra la crisis, la vieja generación conserva el peso histórico, militar y político que marca los límites del sistema.
La ausencia de Ramiro Valdés, de 94 años, también llamó la atención. El comandante histórico, nacido el 28 de abril de 1932, pertenece al mismo núcleo duro que construyó el aparato represivo del castrismo. Rumores indican que atraviesa un grave problema de salud.

Otro sobreviviente de esa generación es Guillermo García Frías, nacido en 1928 y ya con 98 años, aunque no suele aparecer en actos públicos de este tipo.
La marcha frente a la sede diplomática estadounidense tuvo además un mensaje exterior. La Habana intenta responder al endurecimiento de Washington, que acusa al régimen de corrupción, violaciones de derechos humanos y vínculos con actores hostiles.
Pero dentro de Cuba, el contraste es evidente. El país enfrenta pobreza, apagones, migración masiva y falta de libertades, mientras la élite histórica insiste en ocupar la escena pública.
