
El joven cubano Andy Dunier García Lorenzo, quien se convirtió en uno de los rostros más visibles de la represión contra los manifestantes pacíficos del 11 de julio de 2021, salió este lunes de prisión tras cumplir íntegramente una condena de cuatro años de privación de libertad. Su liberación fue confirmada por varios activistas en redes sociales.
El joven de 27 años fue arrestado en Santa Clara por participar en las históricas protestas populares que recorrieron toda la Isla exigiendo cambios y libertades fundamentales. La manifestación pacífica, reprimida con violencia por las autoridades, derivó en juicios sumarios que condenaron a cientos de cubanos.
Su madre, Tayri Lorenzo, quien se mantuvo activa denunciando los abusos sufridos por su hijo, escribió en redes sociales: “Llegó ese ansiado día, sí, el día de tu libertad física, porque de mente y espíritu ya eres libre. En breve estarás fuera de esos barrotes que intentaron opacar esa sonrisa y aplastar tus principios, valor y dignidad. Estamos muy orgullosos de ti hijo, nunca tengas duda de eso. Hoy comienza una nueva etapa en tu vida, diferente, dura, pero no estás solo, nunca lo has estado”.
La activista Sayli González Velázquez, quien acompañó a la familia durante el proceso, compartió una captura de pantalla de una videollamada con Andy.
“Hoy, por fin, Andy está libre. Andy Dunier García Lorenzo, manifestante del 11 de julio y preso político cubano, ha salido de prisión tras cumplir cuatro años de una condena que nunca debió sufrir, simplemente porque manifestarse es un derecho, expresarse es un derecho y en Cuba, el régimen sigue violándolos cada día”.
La historia de García Lorenzo trascendió el ámbito local y generó la solidaridad de organizaciones internacionales y parlamentarios europeos. En septiembre de 2022, Prisoners Defenders emitió un comunicado respaldado por 23 entidades defensoras de los derechos humanos y seis europarlamentarios.
El documento denunció las pésimas condiciones carcelarias y la represión sistemática que enfrentó Andy. Según la organización, el joven inspiró la creación de la red de Ayuda a los Valientes del 11J, que logró distribuir más de un millón y medio de pesos cubanos, alimentos y medicamentos a más de un centenar de familias de presos políticos.
Marco Rubio, el ahora secretario de estado estadounidense, también denunció en ese momento el trato inhumano contra García Lorenzo: “Andy García Lorenzo sigue siendo víctima del trato inhumano de la dictadura criminal de Castro y Díaz-Canel mientras permanece arbitrariamente detenido en la Isla. El único crimen de García Lorenzo fue tener la valentía de protestar en contra de un sistema fallido, el 11J”.
Durante estos cuatro años de cautiverio impuesto por un poder que teme la dignidad, la familia de Andy García Lorenzo no solo enfrentó la angustia de verlo tras las rejas. También padeció el hostigamiento constante de la Seguridad del Estado, las amenazas veladas y el precio del coraje: el exilio. Hoy, parte de esa familia se encuentra dispersa en Alemania, como tantos cubanos obligados a huir de un país donde disentir es considerado un delito.
Su salida de prisión no ocurre en una nación que haya enmendado su rumbo, sino en una Cuba más empobrecida que nunca, sumida en el hambre y la desesperanza, donde el régimen se aferra a un poder sostenido a base de miedo y represión. Lo expresó con claridad la activista Sayli González Velázquez: “Andy sale hoy a un país más quebrado que nunca, a una Cuba más rota, más herida… pero también más despierta”. Porque a pesar de todo, cada injusticia deja una conciencia encendida.
La excarcelación de Andy no borra el calvario de estos años ni silencia las denuncias que la dictadura pretende enterrar bajo propaganda y censura. Su caso desnuda la naturaleza de un sistema que encarcela a jóvenes cuyo único crimen es exigir derechos que en cualquier sociedad decente se consideran elementales: la libertad de expresión, el derecho a protestar, la aspiración a una vida digna.
Sus seres queridos lo dicen sin rodeos: mientras en Cuba siga habiendo prisioneros de conciencia, la libertad seguirá siendo una excepción, un privilegio precario concedido cuando conviene al aparato de poder.
La historia de Andy García Lorenzo es la de un muchacho que se negó a bajar la cabeza, pero también la de cientos de familias que, como la suya, han elegido el camino de la dignidad frente al chantaje y la impunidad.


porese que estaba de vacaciones salio mas gordito y rozagante en que lugar de varader lo tenian estos 4 anos esto es una novela otro cuento mas