
Miguel Díaz-Canel aseguró que el régimen cubano tiene “secretos” para defender la Isla ante una eventual acción militar de Estados Unidos, una enigmática afirmación pronunciada mientras las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) exhiben buena parte de un arsenal de origen soviético y el país atraviesa una crisis tan profunda que escasea hasta el combustible necesario para el transporte y la generación de electricidad.
La declaración se produjo durante una entrevista concedida a la periodista brasileña Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo, en la que Díaz-Canel insistió en que Cuba se prepara para un posible escenario de confrontación. “Nos estamos preparando para la defensa. Este pueblo se está preparando”, afirmó.
La periodista reaccionó con una pregunta que resumió una de las mayores contradicciones del discurso oficial. “Pero ¿cómo, presidente, si no hay ni siquiera gasolina?”.
Díaz-Canel respondió sin ofrecer detalles: “Ah, bueno, pero se preparan para la defensa. Tenemos nuestros secretos, que no los vamos a dar a conocer. Todas las semanas hay un Día Nacional de la Defensa”.
La mención no es aislada. Desde principios de 2026, el régimen ha intensificado los ejercicios militares y las movilizaciones territoriales. En enero, las autoridades ordenaron realizar jornadas de preparación militar todos los sábados, con prácticas de tiro, manejo de armamento y ejercicios de defensa antiaérea en varias provincias.
En mayo, Díaz-Canel volvió a insistir en la llamada “Guerra de Todo el Pueblo” y comenzó a movilizar estructuras de los CDR ante el escenario de una eventual intervención estadounidense. Posteriormente exigió colocar a las “personas más capaces” al frente de las Zonas de Defensa.
¿Cuáles son los “secretos” de Díaz-Canel?
El gobernante no explicó si hablaba de tácticas de guerra irregular, fortificaciones, inteligencia, sistemas de dispersión de tropas, armas no divulgadas públicamente o de la tradicional doctrina cubana de involucrar a la población civil en una resistencia territorial.
Un análisis difundido por CNN en junio señaló que las Fuerzas Armadas cubanas continúan exhibiendo vehículos deteriorados, armamento soviético y aeronaves afectadas por la falta de combustible y piezas de repuesto. Especialistas consultados por la cadena describieron al actual ejército cubano como una sombra de la capacidad que tuvo durante las décadas de apoyo económico y militar de la Unión Soviética.
Las propias imágenes oficiales utilizadas para demostrar preparación militar han mostrado sistemas de armas de varias décadas de antigüedad. Fusiles, tanques y baterías antiaéreas de procedencia soviética siguen formando parte de los ejercicios, mientras traslados de viejos camiones militares y otros equipos han sido presentados como señales de preparación ante Washington.
Un antiguo teniente coronel de las FAR, Mario Riva Morales, sostuvo incluso que el Ejército cubano no tendría posibilidades reales en un enfrentamiento convencional contra Estados Unidos, cuestionando la vigencia de una estrategia defensiva concebida hace décadas. Se trata de la valoración de un exmilitar y no de un dato verificable por sí mismo, pero coincide con el enorme desequilibrio tecnológico entre ambos países.
Los supuestos drones iraníes en Cuba
Sin embargo, existe un elemento más reciente que impide descartar por completo que Díaz-Canel estuviera aludiendo a capacidades militares que La Habana no ha mostrado públicamente.
En mayo trascendieron reportes de inteligencia estadounidense, citados originalmente por Axios, según los cuales Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán. Los informes indicaban además que dentro del aparato militar cubano se habrían estudiado posibles usos contra objetivos estadounidenses, entre ellos la Base Naval de Guantánamo, buques en el Caribe y eventualmente Key West.
No se han hecho públicos los modelos exactos, su estado operativo ni pruebas independientes que permitan conocer cuántas de esas unidades estarían realmente disponibles para combate.
El Gobierno estadounidense, no obstante, ha dado señales de tomar en serio la cooperación militar exterior de La Habana. A comienzos de agosto, Washington sancionó a entidades y funcionarios vinculados con la adquisición de equipamiento militar extranjero para Cuba.
También existen antecedentes de intentos de actualización limitada de sistemas antiguos: en 2025 trascendió un acuerdo con una empresa bielorrusa para modernizar sistemas de misiles tierra-aire S-125 de las FAR.
Lo comprobable es que no explicó en qué consisten y que la capacidad convencional visible de las FAR continúa dependiendo en gran medida de tecnología envejecida. Los reportes sobre drones y adquisiciones en el extranjero introducen una incógnita, pero no demuestran por sí mismos la existencia de una capacidad secreta capaz de equilibrar una confrontación con Estados Unidos.
“¿Cómo, si no hay gasolina?”
La pregunta de Bergamo adquiere especial relevancia debido a la magnitud de la crisis energética cubana. En marzo, Cuba recibió unas 100.000 toneladas de petróleo ruso, equivalentes aproximadamente a 730.000 barriles. El cargamento llegó después de meses de graves restricciones y fue utilizado fundamentalmente para producir diésel, gasolina, gas licuado y fuel oil destinado a sostener la generación eléctrica. El petróleo ruso permitió reactivar temporalmente la refinería de Cienfuegos.
El alivio fue insuficiente. Durante el verano, el Sistema Eléctrico Nacional registró déficits superiores a los 2.000 MW durante jornadas consecutivas y el 29 de julio alcanzó un déficit récord de 2.380 MW. El 14 de julio, el SEN sufrió además su segundo colapso total en apenas una semana. Era ya el quinto apagón nacional de 2026 y el octavo desde octubre de 2024.
La falta de energía ha llegado a comprometer otros servicios estratégicos. ETECSA reconoció, por ejemplo, que su infraestructura de telecomunicaciones no puede resistir más de un día sin electricidad, debido a las dificultades para mantener sus instalaciones mediante fuentes de respaldo. Es en ese escenario donde Díaz-Canel afirma que el país se encuentra preparado para la defensa y posee recursos que no puede revelar.
Niega el colapso mientras reconoce cifras dramáticas
La contradicción entre el discurso político y la situación interna también apareció en otros momentos de la entrevista. Díaz-Canel rechazó la idea de que Cuba esté al borde del colapso, aunque él mismo ha reconocido cifras extraordinariamente graves sobre el funcionamiento de la sanidad pública.
En agosto admitió que Cuba solo dispone de alrededor del 30% de los medicamentos incluidos en su cuadro básico y que unas 98.500 personas se encuentran pendientes de una intervención quirúrgica. También reconoció retrasos en tratamientos médicos y un importante deterioro de indicadores sanitarios.
La escasez obliga a numerosos pacientes a buscar tratamientos fuera del sistema estatal. En abril se documentaron casos en los que un ciclo de medicamentos para quimioterapia llegaba a costar más de 60.000 pesos cubanos en el mercado informal.
Pese a esos indicadores, los prolongados apagones, la escasez de alimentos, la crisis del transporte y el deterioro de los servicios públicos, Díaz-Canel continúa definiendo la situación como una etapa “compleja” y atribuye la supervivencia del sistema a la resistencia de la población.
Más espacio al sector privado, pero niega un giro capitalista
Otro de los asuntos abordados por el mandatario fue el avance del sector privado dentro de una economía que el Gobierno continúa definiendo como socialista.
En los últimos meses, La Habana ha aprobado cambios importantes. En junio anunció medidas para permitir mipymes de mayor tamaño y con menos restricciones a su crecimiento, como parte de un paquete dirigido a intentar reactivar la economía. En julio, el Gobierno redujo además de 125 a 79 las actividades restringidas para los negocios privados, aunque mantuvo sectores fundamentales bajo monopolio o fuerte control estatal.
Más recientemente se aprobaron nuevos decretos sobre mipymes, cooperativas, importaciones y contratación pública, en una apertura económica que continúa acompañada de importantes mecanismos de control estatal. Las reformas económicas anunciadas en agosto amplían algunas posibilidades para el sector privado, pero mantienen numerosas limitaciones.
Díaz-Canel, sin embargo, negó que estos cambios representen una transición hacia el capitalismo y admitió al mismo tiempo la existencia de niveles de desigualdad que calificó de “indeseables”.
Una retórica de guerra que se intensifica
Las declaraciones a Folha se producen después de meses de mensajes cada vez más beligerantes desde La Habana. En marzo, Díaz-Canel afirmó que Cuba esperaba una posible agresión y aseguró que los dirigentes estaban dispuestos a “dar la vida si fuera necesario” ante una intervención de Estados Unidos.
En mayo subió todavía más el tono al advertir que una acción estadounidense podría provocar un “baño de sangre de consecuencias incalculables”. Y en junio, el jefe del Ejército Occidental aseguró que sus fuerzas estaban “listas para el combate” tras una visita de autoridades militares estadounidenses a la Base Naval de Guantánamo.
Ahora, frente a una periodista extranjera que le recordó directamente que el país ni siquiera dispone de gasolina suficiente, Díaz-Canel ha introducido un nuevo elemento en esa narrativa: los “secretos” que, según él, permitirían a Cuba prepararse para la defensa. Qué hay detrás de esa palabra continúa siendo imposible de verificar.
Puede tratarse simplemente de planes militares que cualquier Estado mantendría bajo reserva, de tácticas de guerra irregular, de capacidades relacionadas con los drones cuya adquisición ha sido reportada desde Estados Unidos o de una nueva expresión propagandística destinada a proyectar una fortaleza superior a la que muestran públicamente las FAR.
Lo que sí puede observarse es el enorme contraste: mientras el Gobierno habla de prepararse para una eventual guerra contra la mayor potencia militar del mundo, Cuba enfrenta apagones masivos, escasez crítica de combustible, hospitales sin medicamentos y una infraestructura civil cada vez más deteriorada.
Ante ese escenario, la pregunta de la periodista brasileña (“¿cómo, presidente, si no hay ni siquiera gasolina?”) terminó siendo probablemente la más difícil de toda la entrevista. Díaz-Canel no la respondió. Prefirió hablar de “secretos”.