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PERIÓDICO CUBANO

Madre de joven cubana con autismo es acosada por vecinos “revolucionarios”

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Madre de joven cubana con autismo es acosada por vecinos “revolucionarios”

La mujer tiene miedo, pues los vecinos son capaces de hacer cualquier cosa para ganar puntos con el régimen

La madre cubana de hija con autismo denuncia acoso por parte de vecinos castristas (CAPTURA DE PANTALLA:KETTY MÉNDEZ-FACEBOOK).

Ketty Méndez Molina, la madre de una niña diagnosticada con autismo y desnutrición que denunció no recibir ningún tipo de ayuda del Gobierno cubano en medio de la pandemia, ahora es víctima de represalias y acoso por parte de algunos vecinos.

A través de un video en redes sociales, Méndez Molina responsabilizó directamente al designado presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel por todos los problemas que enfrentan los cubanos.

La mujer, residente de La Habana, explicó que su hija Jennifer Larrea necesita atención especializada por su padecimiento, pero las autoridades sanitarias no le han dado respuesta.

La denuncia de la cubana llevó al presentador cubano Alexander Otaola a movilizar a la comunidad de Miami para enviar medicamentos y ayuda económica a la familia de Méndez.

“Quiero que sienta que todo el exilio va a poner todo lo que podamos para que tengan una realidad mucho mejor (…) Dígale a su hija que la ayuda llegará pronto”, aseguró el influencer.

Como resultado de esa denuncia, la cubana ha recibido también respuestas menos gratas, pues la madre cubana denuncia que ella y su familia son ahora objeto de hostigamiento y acoso por parte de vecinos que se identifican a sí mismos como “revolucionarios”.

Según reseñó el portal independiente ADN Cuba, los vecinos interceptan a quien se acerque a casa Méndez para ofrecer ayuda, y atacan la reputación de la madre negando las penurias que vive junto a su hija.

Estos vecinos “son capaces de hacer cualquier cosa con tal de ganarse un punto”, aseguró la cubana.

Ketty describe que a su sobrina Claudia, una vecina le está haciendo bullying, al grado de que no quiere salir de la casa. “Dice que se siente muy mal. Las cosas se están poniendo así de feas”, precisó.

“Pero esas palabras -refiriéndose al acoso- me han llegado ahora como no eres capaz de imaginar. Por primera vez en mi vida siento paz, felicidad, confianza y una firmeza que nunca había tenido. Nada de lo que digan o hagan me hará retroceder”, aseguró.

“Precisamente hoy viene un doctora de nutrición. Estoy esperando que venga, le voy a dar las gracias por tomarse la molestia y le voy a pedir que, por favor, no venga más. No quiero que ahora atiendan a mi hija porque en 22 años no lo hicieron. En estos momentos, si vienen a hacerlo, estoy segura que no es por amor. ¡No es por amor!”, comentó Ketty.

Alegó que esa actitud “no se trata de orgullo, no quiero que se interpretes así, esto se trata de lealtad”.

“Mi niña es tan sensible que capta las cosas ambientales, espirituales… Yo no quiero que nadie toque a mi niña si realmente su corazón no está capacitado con amor. Todo el que va a venir es por lo que está sucediendo [el impacto del mensaje y el apoyo de la emigración]. Ya que están viniendo por ese motivo los estoy rechazando. Ya llegaron tarde”, sentenció.

La madre esperaba que desde diciembre, antes de su denuncia, algún médico valorara el estado de la niña. Luego, tras conocerse que el régimen pediría donaciones personas particulares para la producción de alimentos, Méndez arremetió contra Díaz-Canel.

“Tú eres un saqueador. ¿Cómo te atreves a pedirle donaciones al pueblo que se está muriendo de hambre?”, expresó.

Indicó también que su esposo se encuentra actualmente desempleado y con prohibición para laborar porque es pescador.

“Lo vieron pescando, lo multaron y lo amenazaron”, afirmó.

Antes de cumplir el año de vida, Jennifer fue diagnosticada con “tortícolis congénita” más una “asimetría cráneo-facial”. Estas enfermedades le deformaron ligeramente el rostro y la posición de la cabeza.

Más adelante un neurocirujano del Hospital Naval detectó “una lesión estática en el sistema nervioso central, con retraso mental severo”.

Al cumplir los 14 meses comenzaron las convulsiones, lo que llevó a los médicos a diagnosticarle epilepsia y desde ese momento, el desarrollo psicomotor comenzó a atrasarse y, con dos años y medio, Jennifer finalmente fue declarada con autismo severo.

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