
Manuel Cuesta Morúa, opositor cubano dentro de la Isla, rechazó públicamente la estrategia actual de la administración Trump destinada a cortar el suministro energético a Cuba. El recién elegido presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CDTC) advirtió que la táctica de “ahogar” a la Isla no conducirá a la democratización deseada.
Según analizó en una entrevista para la agencia EFE, provocar un estallido social mediante la carencia absoluta de recursos solo fortalecerá la maquinaria represiva del Estado comunista y generará una crisis humanitaria superior al colapso actual.
El dirigente político cuestionó la efectividad de las medidas de Washington para impedir la llegada de petróleo y combustibles. Cuba necesita importar dos tercios de sus necesidades energéticas para funcionar.
Cuesta Morúa sostiene que esta presión no encamina al país hacia la libertad, sino hacia un escenario de caos incontrolable. Su postura se aleja de los sectores más radicales del exilio y aboga por soluciones que no impliquen la destrucción de la infraestructura nacional ni el sufrimiento extremo de la población civil.
El opositor que también ha sido cuestionado durante años por el exilio político cubano de Miami, teme que la situación derive en una tragedia humanitaria sin precedentes en lugar de una apertura política. Argumenta que la nación merece ser recuperada, no destruida en una aventura épica o en una guerra civil.
El propio régimen castrista anunció que en los próximos días se dará a conocer un plan para afrontar la crisis y advirtió que será “muy difícil”. Algunos recuerdan que será similar a la “Opción Cero” que ideó el dictador Fidel Castro para el Periódico Especial de la década de 1990.
El presidente del CDTC propone una ruta alternativa centrada en una “salida humanitaria”. Esta estrategia combinaría la presión política y diplomática con objetivos claros: la liberación de los presos políticos y la apertura económica. La idea ya la intentó Barack Obama en el pasado y no funcionó. Al contrario, el régimen castrista se aprovechó del presidente de Estados Unidos para fortalecer las arcas de GAESA.
La propuesta del opositor, de 62 años, incluye el establecimiento de una mesa de negociación entre cubanos, tanto los de la Isla como los de la diáspora. El papel de EEUU, en su visión, debe limitarse al acompañamiento y respaldo de este proceso soberano, sin imponer condiciones que anulen la autonomía de los actores locales.
Diferencias clave con el escenario de Venezuela
El análisis de Cuesta Morúa incluye una comparación crítica con los recientes sucesos en Venezuela. Descarta que en La Habana pueda repetirse una operación similar a la captura de Nicolás Maduro en Caracas. A su juicio, EEUU aprovechó fracturas internas en el chavismo que no existen actualmente en el castrismo.
El disidente afirmó no ver “absolutamente ninguna Delcy Rodríguez” en la élite cubana, señalando la ausencia de facciones de poder visibles dispuestas a traicionar a la cúpula para liderar una nueva agenda.
El caso venezolano sirve como advertencia para la oposición cubana sobre los peligros de ceder protagonismo. Cuesta Morúa señaló que aquellos actores venezolanos que apostaron fuertemente por una transición entregando su soberanía han quedado actualmente fuera del juego político.
En ese sentido, insiste en que la oposición cubana debe evitar caer en la “trampa geopolítica” y mantener el control del proceso de cambio.
A pesar del panorama adverso, el opositor mantiene el optimismo sobre el futuro de la Isla. Basa su esperanza en un “consenso tácito” existente en la población. Según sus estimaciones, el 90 % de los cubanos quiere cambios profundos y entiende que el país no puede continuar por el rumbo actual.
En este caso, lo mismo piensan Trump y su secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio. Solo que ellos tienen prisa y han puesto como fecha para que sucedan cambios el propio año 2026.
Manuel Cuesta Morúa, nacido el 31 de diciembre de 1962 en La Habana. Estudió Historia, Politología y Relaciones Internacionales en la Universidad de La Habana. En 1991 se unió a la Corriente Socialista Democrática Cubana, siendo nombrado Secretario General en 1996.
En 2002 fundó Arco Progresista, que unificó grupos socialdemócratas cubanos y del exilio. Impulsó la “Plataforma Otro 18” para elecciones independientes en 2018 tras el retiro de Raúl Castro.


Señor buenos días usted es opositor o comunista, de verdad q hay q oírle esas berraqueras a usted de pipí