
El Clásico Mundial de Béisbol otra vez es escenario de protestas por parte de los aficionados contra el régimen castrista. En esta edición, durante el primer juego de la selección cubana en territorio puertorriqueño contra el equipo de Panamá, un aficionado se robó las miradas.
Ubicado en las gradas detrás del home, se levantó de su asiento con un cartel que decía “Abajo la dictadura Díaz-Contados”. El mensaje se vio claro unos segundos hasta que ocurrió un cambio de cámara para enfocar desde otro ángulo al bateador.
Al transcurrir el juego, el mensaje no volvió a ser mostrado. Probablemente, la pancarta fue confiscada al aficionado debido a las reglas en los estadios involucrados en el torneo que no permiten mensajes de índole político.
El equipo cubano obtuvo una victoria de 3-1 ante la novena panameña. Sus siguientes juegos serán frente a los representativos de Puerto Rico, Canadá y Colombia en el estadio Hiram Bithorn.
Si Cuba logra llegar a las semifinales, su juego será en Miami donde seguramente aficionados cubanoamericanos intentarán protestas de este tipo, aunque corran el riesgo de ser expulsados del estadio.
En las semifinales de la edición pasada en dicha ciudad al sur de Florida, asistentes mostraron pancartas de “Viva Cuba Libre”, “Patria y Vida” y otras consignas mientras se desarrollaba el juego entre Cuba y Estados Unidos.

Estos mensajes se escucharon claramente en la transmisión oficial de Tele Rebelde, la cual se vio obligada a emitir la señal del juego debido a la visibilidad del evento.
El sonido ambiente de la transmisión mostraba las consignas de los protestantes, mientras que los narradores oficiales de la televisión cubana calificaban la situación de “provocación”.
En respuesta a estas manifestaciones, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, calificó a Miami como una “sede hostil” y argumentó que los peloteros cubanos habían jugado “bajo un hostigamiento canalla e incesante, tolerado por las autoridades del país y la ciudad sede”.
Una de las protestas más llamativas durante un juego de la selección cubana de béisbol en EEUU ocurrió en mayo de 2021, cuando el equipo participaba en el Torneo Preolímpico de las Américas.
Durante el partido de béisbol entre Cuba y Venezuela en Palm Beach, como parte del Torneo Preolímpico de las Américas, una joven cubana irrumpió en el campo de juego.
La muchacha, identificada como Kiele Alessandra Cabrera, llevaba un cartel que decía “Cuba Libre”, con una imagen de un brazo esposado. Con esta acción, Cabrera quiso visibilizar ante los medios de comunicación presentes la difícil realidad que enfrentan los cubanos en la Isla.
La protesta de la estudiante de la Universidad Estatal de Florida fue bien recibida por la comunidad cubana en el exilio y los disidentes en Cuba. Sin embargo, la joven fue detenida por infringir las normas del estadio. Agentes del Departamento de Policía de West Palm Beach la escoltaron fuera del recinto.
No obstante, para ese entonces, su mensaje ya había calado entre los presentes, quienes la aplaudían desde las gradas, mientras otros miles celebraban su acto de valentía a través de las redes sociales.
