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Altas tarifas eléctricas llevan a campesinos cubanos a reducir su producción

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Altas tarifas eléctricas llevan a campesinos cubanos a reducir su producción

El costo aumentó 20 veces tras el ordenamiento monetario, y la labor representa pérdidas por lo que pese a la escasez la disminuirán

Campesino cubano trabajando la tierra

Campesino cubano trabajando la tierra (Imagen de referencia: Granma)

El aumento en las tarifas de los servicios básicos tras el ordenamiento monetario ha repercutido, además de en prácticamente todos los hogares cubanos, en la industria alimentaria, limitando la producción de agricultores y ganaderos.

Si la actividad agropecuaria ya resultaba poco redituable para los productores, entre la inversión necesaria para cultivar o criar animales, ahora se ha vuelto por completo irrentable, con pérdidas directas para los trabajadores.

A los altos precios del pienso, de fertilizantes, herramientas y plaguicidas, se suma ahora el impagable precio de la electricidad cuya “rebaja” anunciada en febrero no hizo ninguna diferencia para los productores alimentarios de la Isla.

Desde Sancti Spíritus, el agricultor Reinel Tomé Santos comentó al periódico oficialista Escambray que el primer impacto del reordenamiento económico “fue negativo”, pues tuvo que pagar unos 141,000 pesos cubanos de electricidad, con lo cual no podrá cosechar en la campaña de frío.

Aunque Tomé es uno de los mayores productores de frijol de la región, los nuevos precios lo limitan, si sembrara en la campaña de frío consumiendo unas 60 horas de riego divididas en seis días y utilizando solo tres de los cinco sistemas que tiene implementados superaría de nuevo los 140,000 pesos cubanos.

“Antes, regando con los cinco sistemas y muchos días al mes, oscilé entre los 10,000, 15,000 o 20,000 pesos, cuanto más; ahora la corriente subió demasiado, la evaluación que hice es que, si eso se mantiene con el gasto excesivo, unido a los insumos y jornales, no dan las cuentas”, afirmó.

La falta de producción afectaría a la vez el abastecimiento de la región, algo que se ha repetido en los últimos meses con varios productores debido a los altos precios de insumos y servicios.

“Por ejemplo, la producción en una caballería de frijol, que rinde una tonelada por hectárea, puede aportar 360,000 pesos, pero a los precios de hoy cuesta 440,000 pesos (producirla), hay 80,000 pesos de pérdida”, explicó.

El productor dijo tener esperanza de que las tarifas estén siendo revisadas, pues de lo contrario se verá obligado a disminuir considerablemente la producción de frijol, maíz, soya, trigo, chícharo verde y hortalizas, entre otros cultivos.

“Si pongo los cinco sistemas a regar en 26 días del mes, incluido el sistema de Batey Colorado, solo como gasto de corriente tendría que pagar 344.500 pesos mensuales, cuando le sume los insumos y los jornales, ¿hasta dónde crecen los gastos?”, cuestionó.

El matemático René Alemán, consultado por el medio oficialista, confirmó que, en efecto, con los nuevos precios la cosecha resulta no redituable, con pérdidas para los campesinos.

“Elaboramos una ficha de costo para asegurar el frijol y la misma Empresa de Seguros hubo cosas que no nos pudo incluir porque nos íbamos por encima del valor del grano, es decir, matemáticamente tiene pérdidas porque vamos a gastar más que lo que vale la producción”, afirmó.

Por su parte, la productora ganadera Ana Julia Álvarez Rey, de Cabaiguán, se quejó de la enorme cantidad que deberá pagar por utilizar las máquinas para alimentar a los animales.

“¿A quién se le ocurre que alguien para producir tenga que pagar esa cantidad de dinero por un poco de corriente en medio de la tremenda sequía y la escasez de insumos?”, cuestionó indignada.

“A mí el corrientazo me llegó al alma, porque el desarrollo me trajo la electricidad y la máquina forrajera para molerle la comida al animal para que pueda dar la producción de leche o pueda ser en el futuro un buen semental; además, no se la puedes echar cruda porque se enferma, y solo de vacunos tengo 328 cabezas”, explicó.

El incremento en las tarifas de electricidad es de casi 20 veces lo que solía pagar, algo insostenible para cualquier persona, considerando además de la inversión para realizar su labor, los gastos regulares de cualquier familia, entre alimentos y otros servicios.

“En enero me llegó la tarifa con 17.324 pesos, antes pagaba 600, 800 pesos; esa cifra todavía me estremece, es que ni vendiendo un toro genético todos los meses llego a ese pago; ¿consecuencias?, para decírtelo claro: aun teniendo la caña, el king grass y la máquina forrajera, el rebaño está pasando hambre porque lo tengo a dieta reducida en plena sequía, consciente de que eso compromete el futuro genético de la finca, pero no puedo con tanto gasto de electricidad”, concluyó la ganadera.

Por meses campesinos y ganaderos cubanos han advertido a las autoridades de las pérdidas que tienen con su labor, y que tiene al sector al borde la huelga, forzados a vender su mercancía de forma clandestina para obtener al menos una mínima ganancia, pero arriesgándose a cuantiosas multas si los descubren.

Lo que el gobierno les paga por sus productos no es suficiente para generarles una ganancia o siquiera para cubrir los gastos que realizan para obtenerlos, pero las autoridades se niegan terminantemente a liberar el mercado para dejarlos comerciar con libertad.

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