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La desenfrenada carrera por la riqueza que Cuba ganó y luego perdió

La relación con los Estados Unidos, diga lo que se diga, fue un factor decisivo para tales logros
Cuba en ruinas
En la actualidad Cuba es un país paralizado que importa el 80% de sus alimentos, no produce nada y está en bancarrota. (Captura de pantalla © Literalmente Cubano – YouTube)

Los economistas han demostrado, y la historia lo ha confirmado, que solo prospera una nación a partir de tres premisas básicas: economía de mercado, propiedad privada y trabajo asalariado. Estos factores dan vida a conceptos clave como democracia, pluripartidismo y el respeto por los derechos humanos, sin los cuales no existe el concepto básico de libertad, como tanto defendió nuestro José Martí.

Cuba fue durante cuatro siglos una colonia española que en dependencia de la etapa fue más o menos saqueada, reprimida y olvidada, hasta que en 1902 alcanzó su independencia.

Sus primeros administradores —algunos honestos y otros ladrones—, establecieron una economía de mercado sobre la propiedad privada que transformó aquella última colonia de ultramar española en una de las economías más fuertes y equilibradas del mundo. Cincuenta y seis años bastaron para que Cuba se posicionara entre los primeros países de mayor desarrollo del mundo.

En Latinoamérica superábamos a todos, con la excepción de Chile y Argentina, con los cuales casi empatamos en términos de renta per cápita. Potencias del segundo orden actual como México, Brasil e incluso a la propia España estaban detrás. Un verdadero milagro económico.

La relación con los Estados Unidos, diga lo que se diga, fue un factor decisivo para tales logros. Este comercio nos favoreció con precios más asequibles y menores costos de flete. Fue un comercio fuerte, estable y libre de presiones. Nuestro balance de pagos estaba equilibrado y nuestra deuda solo ascendía a 300 dólares, equivalente a 300 pesos; nuestra moneda valía más que el dólar. Exportábamos productos a más de cuarenta países. Éramos la economía número veintinueve del mundo.

La Revolución de 58 fue un “error económico”

Tan pronto llegó al poder la “revolución de Fidel Castro”, el nuevo gobierno repetía hasta la saciedad que no era comunista y que cumpliría su programa político. Sin embargo, resultó ser una gigantesca mentira; ni una letra de aquel programa del Moncada era nueva en la sociedad, pero tampoco se cumplió y muy pronto se mostró su verdadera ideología comunista.

Castro expropió todas las empresas norteamericanas sin compensación, lo cual fue la causa fundamental del deterioro de las relaciones entre los dos países. La propaganda negativa creció, al igual que la expansión de la influencia cubana hacia América Latina.

Cuba se convirtió en refugio de delincuentes, guerrilleros, terroristas de la ETA, asesinos de Estados Unidos y muchos otros. Negar esto es imposible; las pruebas están ahí.

La expropiación fue total. La improductividad, el desgano y la falta de incentivos obligaron al gobierno, ya convertido en una dictadura con miles de fusilados y un éxodo de más de tres millones de cubanos dispersos por el mundo, a pedir créditos.

En estos 65 años de revolución, ingresaron al país cerca de 50 mil millones de dólares, pero realmente no sabemos a dónde fueron a parar. Europa se recuperó de los estragos de la Segunda Guerra Mundial con solo 13 mil millones; esa suma podría haber hecho de Cuba un país nuevo y sobrarían más de 30 mil millones. Aún hoy, la deuda asciende a 29 mil millones y el país está en total ruina. Es un estado fallido. La represión y la cárcel son el precio por disentir.

El régimen redujo lo que era un Estado de derecho a una sola línea de pensamiento y una educación en crisis que no forma ni educa, sino que solo adoctrina y repite consignas. La salud es deficiente; los hospitales no están limpios, se mojan, no hay sábanas, no tienen aire acondicionado ni medicinas básicas como aspirinas.

En la actualidad la Isla es un estado paralizado que importa el 80% de sus alimentos, no produce nada y está en bancarrota. Nadie concede crédito por su mala reputación de pago y enfrenta múltiples demandas por deudas impagas.

Gritar “libertad” dentro de Cuba puede significar 20 o 30 años de cárcel, como recientemente lo demostró el títere de turno Miguel Díaz-Canel, luego de las manifestaciones del 11 de julio. Su gobierno entregó palos a militares vestidos de civil para agredir a sus conciudadanos. El saldo fue un país con miles de presos políticos, algunos de ellos menores de edad. El presidente designado no tuvo remordimiento en llamar a la guerra civil para mantener su poder.

La responsabilidad es de todos. Sesenta y cinco años han bastado para llevar a Cuba al puesto 129 de las economías del mundo y a ser calificado como uno de los países más miserable de la región. Esto es el resultado del comunismo, que puede repartir pobreza, pero no es capaz de generar riqueza.

Artículo de opinión publicado bajo la Política de Renuncia de Responsabilidad de Periódico Cubano

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