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PERIÓDICO CUBANO

Humor cubano: Carta de despedida del CUC al dólar

Humor y Sátira

Humor cubano: Carta de despedida del CUC al dólar

Las horas del CUC en la economía cubana están contadas

Robert Márquez, colaborador del proyecto “Cascabel y Látigo” en Facebook, imitó la carta de despedida del Che Guevara a Fidel Castro cuando partió de Cuba hacia África y, a modo de sátira humorística, se refirió a la actual situación de la unificación monetaria y la eliminación del CUC que tiene en vilo a los cubanos.

Márquez titula el texto como “Carta de despedida del CUC al dólar” y, al estilo del documento original, comienza diciendo “me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando pagué el desriz de la pasa de María Antonia, de cuando me propusieron salir a CADECA y la tensión de sus preparativos”.

Humor: Carta de despedida del CUC al dólar

Humor: Carta de despedida del CUC al dólar. (Foto: Facebook-Cascabel y Látigo)

“Un día pasaron preguntando quién se iba a desamparar en caso de mi muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que en una revolución se lucra o se muere (con el dinero de la gusanera)”, escribe el autor de la sátira en relación a la dependencia de la economía estatal comunista de las remesas que envían los cubanos en el exilio.

Márquez señala que la cosa en el futuro “pinta triste”. “Muchos jubilados quedarán sin poder comprar jama a lo largo del camino hacia la victoria. Hoy todo tiene un tono bastante más dramático porque todo está más duro y la cosa pinta triste”.

“Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su desastre económico y me despido de ti, de cada negociante, de tu pueblo, que era el mío.

“Hago formal renuncia de mi poder adquisitivo, de mi puesto de principal proveedor de suministros, de mi exceso de circulante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper con una devaluación”.

“Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de CADECA y no haber comprendido con suficiente claridad tus cualidades de padrino, tan necesario”, le dice el imaginario CUC al dólar estadounidense convertida en la divisa fuerte de la economía cubana.

El CUC recuerda que en su momento sirvió para que los cubanos dentro de la Isla adquieran preciados bienes a pesar de que nunca fue la moneda con la cual se pagaba el salario de los trabajadores.

“He vivido días magníficos y sentí emocionado el orgullo de darle de comer a nuestro pueblo en los días espantosos y tristes del período especial. Pocas veces brilló más alto un billete que en esos días, me enorgullezco también de haber conseguido ricas provisiones, la cena de fin de año, la colcha de trapear, el planchao oportuno, el aseo y el pan de cada día a pesar de los sueldos y sin reparar en los principios”.

“Ya olvidó todo el mundo el concurso de mis modestos esfuerzos y ahora no puedo hacer lo que antes por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos”

“Sépase que lo hago con una mezcla de tristeza y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de emprendedor y lo más querido entre mis sueños más caros y dejo un pueblo que me atesoró como su hijo y eso devalúa todo mi espíritu”.

Las tiendas en CUC están desabastecidas y algunas han pasado exclusivamente a la venta en dólares por eso el CUC no tiene “más nada que comprarles, mis tiendas vacías han quebrado el espíritu de mi pueblo y la sensación de no poder cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el hambre dondequiera que esté; me derrota y acentúa con creces su existencia tan dura”.

“La misiva prosigue diciendo que “cuando llegue la hora definitiva bajo este cielo, mi último pensamiento, será para este pueblo al que especialmente le maté tanto el hambre”.

“Que te doy las gracias por tus valores y tu ejemplo y que trataré de poder comprar algo hasta las últimas horas del día cero. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra ‘roboilusión’ aunque todos los viajes eran para ti (el USD)”.

Para el peso cubano (CUP), única moneda nacional que quedará en pie, el CUC no “pide nada material”. “Que no dejo a mi hijo, el peso cubano, nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para él, pues el Estado le dará lo suficiente para inflarse y devaluarse como yo”.

Antes de finalizar la carta humorística, pero con alto contenido de realidad el CUC explica que ‘tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden comprarles todo lo que yo quisiera, y no vale la pena gastarme en catres y carretillas”.

Hasta la divisa siempre

¡Fula o Muerte!

Te abraza con todo el ánimo de lucro revolucionario,

CUC

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