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PERIÓDICO CUBANO

La historia de un preso por las protestas masivas y sus tenis que ahora lo acompañan en el exilio

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La historia de un preso por las protestas masivas y sus tenis que ahora lo acompañan en el exilio

“Son un recordatorio de estar en los zapatos de un preso que salió a la calle a pedir libertad”

La historia de un preso por las protestas masivas y sus tenis que ahora lo acompañan en el exilio

El cubano Mario García utilizó sus tenis como almohada mientras estuvo preso por participar en las protestas masivas. (Foto: Mario García Pina – Facebook)

El 11 de julio de 2021 es una fecha memorable y a la vez de dolor para cientos de cubanos que participaron en un estallido social no visto en más de 60 años en la Isla.

Los manifestantes marchaban pacíficamente exigiendo democracia, libertad y respeto a los derechos humanos, cuando de pronto empezaron a ser golpeados y detenidos por las fuerzas represoras del régimen castrista, una razia que se prolongó hasta los siguientes días.

Entre los encarcelados de ese hecho estuvo el cubano Mario García Pina, un residente de Bejucal, quien compartió en Facebook cómo vivió su arresto y la compañía de sus tenis nuevos mientras estuvo privado de la libertad.

García Pina relató que vio los tenis a la venta en un grupo de WhatsApp y los compró, tras pedir dinero prestado a su amigo Eudaldo Ayala. Esto ocurrió dos días antes de las protestas masivas que se vivieron en todas las provincias de la Isla.

Al mediodía del 12 de julio fue arrestado por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y de la Seguridad del Estado cuando estaba en el museo municipal de dicha localidad, ubicada en la provincia de Mayabeque.

“Fui llevado al Técnico de San José de las Lajas desde la estación de Policías de Bejucal, al siguiente día me trasladaron a la nombrada Prisión del Sida, pues había dado positivo al COVID-19 y este era el lugar donde mantenían en aislamiento a los infectados”, agregó.

García Pina recordó que los oficiales en la cárcel le retiraron los cordones de los zapatos, los cuales, además de usarlos para caminar, también los empleó como almohada metiéndolos abajo del colchón para poder dormir con un poco de comodidad en el encierro, donde recibió el número 245 como preso.

Los tenis los pudo tener hasta que lo soltaron y a un año de esta amarga experiencia, ahora se encuentra a las afueras de la ciudad de Mendoza, en Argentina.

“Qué camino más difícil han hecho y ahí están, me han salido buenos, pero al mismo tiempo son un recordatorio de estar en los zapatos de un preso que salió a la calle a pedir libertad, ahora no podré ponérmelos sin antes recordar o pensar en los que aún están injustamente en una celda por lo mismo que estuve yo”, finalizó.

Según el último informe de la organización Prisoners Defenders, actualmente existen 999 presos políticos en las cárceles castristas, la mayoría enfrentan sentencias de varios años de privación de la libertad por participar en las protestas masivas.

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