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Tornado: una historia de dolor e indignación

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Tornado: una historia de dolor e indignación

Un devastador fenómeno irrumpió la tranquilidad de miles de familias habaneras. Trajo caos, desgracia, pero ha sido la prueba contundente de la ineficiencia y mal proceder del gobierno cubano

(LA VANGUARDIA)

Esta es una historia, a modo de resumen, de un fenómeno que trajo muchísimas pérdidas a los habaneros, y también muchísima indignación a los cubanos en general. Yo amanecí el 28 de enero consternada, y como yo, un sin número de personas que han sentido, de verdad, los efectos que trajo el devastador tornado que irrumpió vorazmente la tranquilidad de miles de familias la noche del domingo 27 de enero.  Primero vino el dolor al ver semejante tragedia, luego surgió un incontrolable odio con mezcla de vergüenza ante las medidas y estrategias tomadas por el gobierno tras la catástrofe.

Si bien en Cuba se vanaglorian de estar siempre preparados y alertas ante el paso de fenómenos meteorológicos, y de que su población cumple las orientaciones de la Defensa Civil, no es menos cierto que los desastres en muchas ocasiones son devastadores y causan grandes daños en los habitantes de la zona por donde cruzan, dejándolos en la mayoría de los casos sin los recursos materiales que significan años de trabajo y sacrificios para conseguirse; y en el peor de los escenarios cobrando vidas humanas.

Los tornados como bien se sabe, son fenómenos meteorológicos que no se pueden predecir por lo general. En la isla se tiene referencia de muy pocos, el más conocido es el ocurrido en Bejucal a inicio de los años cuarenta. ¿Quién se hubiera imaginado que un pacífico domingo en la noche, donde solo se esperaban lluvias y penetraciones del mar producto a la entrada de un frente frío, de momento la vida de tantas personas se vería interrumpida por semejante evento?

A 42 km/h, el devastador tornado EF4 con vientos de 300 km/h recorrió 11.5 km, dejando a su paso un trágico escenario nunca antes visto en la capital. Regla, Guanabacoa y 10 de Octubre fueron blancos del fenómeno, agravando la situación de miles de habitantes.

¿Qué ha hecho el pueblo de Cuba ante el sufrimiento y la desesperación de las personas que lo han perdido todo?: Se han solidarizado y se han unido en pos de ayudar de todas las maneras posibles a aquellos que en la mañana del lunes solo veían desolación y destrucción. Diversas entidades, muchas de las llamadas independientes en el país, al día siguiente de los hechos, acordaron hacer donaciones, de cualquier tipo, para contribuir en ayudas a los damnificados. Se han movido artistas plásticos, músicos, muchos de ellos a los cuales el gobierno tiene en punto de mira por no “entrar por la canalita” de las normas y leyes que ellos imponen, para ir hasta las interioridades de los barrios más afectados y arrasados por el tornado. Lo mismo han cortado árboles, recogido escombros, han donado dinero. Cualquier cosa con tal de aminorar el sufrimiento de estas personas.

¿Qué ha hecho el gobierno cubano, el presidente del país y toda su camarilla de ministros? Bueno, más que todo reunirse, muchas reuniones, todas filmadas porque les encantan las cámaras y han heredado el egocentrismo de tribuna, y las ahora “muy de moda” redes sociales que les sirve para desvirtuar la realidad, y brindar una imagen menos mediocre de la que resulta evidente en sus gestiones de gobierno. Tal vez para aquellas personas que no vivan en la capital de Cuba y que tienen como único medio para estar al tanto de todo las noticias que se dicen en los noticieros informativos de la televisión cubana, está bien, e incluso los más ingenuos pudieran creer, pero para otros, como los que vivimos en la capital, que venimos de una generación que ya está cansada y aburrida de escuchar la misma retórica durante muchos años, que además estamos al tanto de todo lo que se publica en espacios digitales cubanos y extranjeros, y podemos contrastar las manipulaciones del NTV con lo que realmente sucede en la calle, ya es suficiente.

Raúl Castro y Díaz-Canel en la polémica Marcha de las Antorchas. (INTERNET)

Han hablado de las reparaciones que según ellos desde el lunes vienen realizando en los municipios afectados en cuanto a servicios de electricidad, agua, gas, telefonía fija y móvil, además de las redes de conexión wifi, y la recogida de escombros y árboles caídos. Pero la realidad es que muchas de estas personas en sus barrios tuvieron que esperar días para contar con muchos de estos servicios, y ni hablar de familias que han podido sobrevivir gracias a la unión genuina de muchas personas ajenas al gobierno cubano.

Dado los hechos conversé con una amiga que precisamente vive en Guanabacoa, uno de los municipios más destruidos y me dijo que en su barrio habían tenido que recoger los escombros por su cuenta, entre todos los vecinos, porque ninguna brigada del gobierno, a esa altura de la semana había ido a hacer nada. Aún no tenían electricidad, ni agua, y para colmo, debía continuar yendo al trabajo porque no la habían querido autorizar en su centro a pesar de todas las dificultades que estaba pasando.

Para seguir sumando indignación, el gobierno cubano tuvo una “genial idea” y determinó que el modo de ayudar a los damnificados era poniendo kioscos de venta en los barrios afectados para vender comidas por precios equivalentes a dos jornadas laborales cada unidad, a estas personas que lo perdieron todo, porque por supuesto, ¿quién se iba a imaginar que a las 8 y 30 de la noche, cuando más tranquilos estaban en sus casas, que un tornado vendría y los dejaría sin nada? Y en el noticiero una periodista, por supuesto, del NTV y que lógicamente no es capaz de criticar nada de lo que hace el sistema cubano, porque de lo contrario sabe que la desaparecen de los medios, se atrevió a hablar de la insensibilidad de un vendedor particular que ofertaba malanga a 10 cup la libra y carne de cerdo a 55 cup la libra, y no se detuvo a decir entonces que el gobierno cubano también le vende comida a estas personas.

La venta de materiales de la construcción ha sido otra de las barbaridades propuestas por los ministros cubanos para “ayudar” a los damnificados, y como justificación a sus actos lo único que decidieron hacer fue rebajar a un 50 % al precio habitual. ¿Acaso alguien se preguntó si alguna de estas personas afectadas tuvo tiempo de coger el dinerito guardado que con tanto trabajo logran reunir y dejar para casos excepcionales o resolver algún problemita, dígase de hospital, o comprar un refrigerador o televisor porque el que tenían se rompió, como solemos hacer los cubanos?

En Cuba normalmente no hay costumbre de guardar dinero en el banco, el socialismo no nos enseñó ese tipo de cosas, tenemos hábito de guardar dinero debajo de los colchones o en algún recoveco del closet u otro escondrijo, por lo cual es poco probable que algunas de las personas damnificadas tenga una cuenta bancaria de la cual haya podido ir en estos días posteriores al fenómeno y extraer dinero, y menos teniendo en cuenta los barrios por los que pasó el tornado, donde el nivel económico es muy bajo y se vive al día, como se suele decir. Entonces, ¿cómo van a cobrarle los materiales de construcción? ¿A que están incitando? ¿A que los roben aquellos que los tramitan? ¿Al desorden y al caos, al cual ya está acostumbrado el cubano en situaciones como estas?

Desde hace varios días se está pasando en varios programas de la televisión cubana un correo electrónico y dos cuentas bancarias, una nacional y una extranjera para hacer donaciones por estas vías. Resulta que una de las cuentas en un inicio tenía un número erróneo, y en el sitio oficialista Cubadebate lo rectificaron, desde ese momento la noticia se eliminó, ¿Qué sucedió con esto? ¿Fue una equivocación del número o de la cuenta a la cual iba destinado ese dinero? Porque de más está decir, y es algo con lo cual ya estamos familiarizados en Cuba, que muchos de los fondos monetarios de este país no tienen el destino indicado o debido. Pero entonces, si el sistema está convocando a una donación para contribuir con ayudas a los damnificados, porque sabe que estos lo han perdido todo, entonces cómo va a cobrarles los materiales de construcción y la comida? Es muy contradictorio esto.

El caso es que los días van pasando y esas personas, ubicadas en albergues, seguramente en condiciones pésimas, piden respuestas y soluciones a sus problemas al ver que el tiempo transcurre y siguen en las mismas circunstancias. De esta forma se amplía la lista de cubanos que han perdido sus casas desde hace años y viven en estos lugares improvisados. El presidente de Cuba seguirá seguramente reunido ante las cámaras diciendo lo que se debe hacer (y no se hace), caminando (y hasta huyendo) por los barrios destruidos para cuando se difunda en el noticiero, se vea una muchedumbre (probablemente todo un montaje, con personas vestidas de civiles pero que al final son de la seguridad del estado) alabando a la Revolución, a los Castro, a la manipulada Constitución, la cual dentro de unos días estará nuevamente en los titulares nacionales, porque el 24 de febrero será la votación. Y como aquí importan más los eventos políticos, por eso no se pudo pasar por alto la Marcha de las Antorchas el pasado lunes 28 de enero, a solo horas del desastre, algo que aun sigo sin encontrarle lógica (pero es que Cuba es un país ilógico), y de esta manera las cientos de casas arrasadas por el tornado, los muertos que dejó, las casi 300 personas heridas y todos aquellos que seguirán sufriendo la pérdida de sus hogares y de su tranquilidad, quedaron en el olvido, así como los sucesos del accidente aéreo del 18 de mayo de 2018, que todavía permanecen sin explicación coherente.

(RTVE)

La Habana cumplirá en noviembre sus 500 años de fundada, y la apertura a las celebraciones ha sido el recibimiento de un tornado EF4, cosa jamás vista en la ciudad; y justamente en dos municipios donde el sincretismo religioso es de los más representativos en la cultura cubana: Regla y Guanabacoa.

¿Será una alerta frente a los cambios que ya debería asumir un país cansado de 60 años de dictadura, de “afrenta y oprobio sumidos”, de los mismos cuentos, mentiras y manipulaciones? ¿Será que los muertos, como decimos en buen cubano, se están revolviendo enojados para lograr acabar de una vez y de alguna manera con los embustes de otro presidente nepotista y títere? ¿Cuántas catástrofes más nos esperan entonces por sufrir a lo largo de este año, si es que La Habana y los habaneros llegamos vivos para verla en su aniversario?

El camino, tristemente, es largo e incierto.  

2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Joan Pujals

    7 febrero, 2019 at 1:47 pm

    Y porqué hablan nada más que de Cuba, porqué no dicen que en Puerto Rico todavía hay más de un 30 % de personas sin sistema eléctrico, al cabo de 1 año y medio? Que no les han brindado ningún tipo de ayuda, que la mayoría ha emigrado porque no existen condiciones para vivir. El estado no les ha ofrecido nada, y menos rebajar los productos que venden, es que ni le venden. Por favor no quieran ver la paja en el ojo ajeno cuando tienen una viga en el propio.

    • Julia Rodríguez

      8 febrero, 2019 at 1:59 pm

      Porque el que habla es Cubano , no de Puerto Rico . Primero tienes que arreglar los problemas de ti casa y no criticar al vecino

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