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Díaz-Canel interviene en un caso particular de salud pública

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Díaz-Canel interviene en un caso particular de salud pública

Luego que los padres de la niña Maya protestaran, dicen que solucionaran el tratamiento

Tratamiento costoso en salud pública Díaz-Canel interviene

Maya Fabelo Ledesma (CIBERCUBA)

La niña Maya Fabelo Ledesma, de 8 meses de edad, padece una enfermedad con atrofia muscular espinal tipo 1. Es un padecimiento muy raro y escaso, los funcionarios de salud no tienen en sus manos el tratamiento indicado para aplicarlo.

Los padres de la pequeña, desesperados, salieron a la calle para protestar y exigir que se busque la medicina que podría salvarle la vida. La situación llegó a los oídos de ahora líder del gobierno cubano Miguel Díaz-Canel, quien ordenó “resolver la situación”.

Los padres de Maya, Jimmi Andi Fabelo y Yisel Ledesma fueron visitados por el viceministro de Salud Pública Roberto Álvarez Fumero.

Este funcionario traía un mensaje: “Nos dijeron que el presidente Díaz-Canel se había enterado de la protesta que habíamos hecho nosotros pidiendo por la vida de la niña, y que había mandado a resolver este problema con el ministro. Pero no han resuelto lo que nosotros estamos pidiendo”, declaró el padre sobre el encuentro.

La familia le planteo que existe un medicamento experimental que se está suministrando para esta enfermedad (Nusinersen). Pero Álvarez Fumero siguió firme en los propósitos del gobierno en no adquirir el tratamiento y expresó: “Te explico ahora: para Cuba ese medicamento no está reconocido, porque no aparece en ninguna revista científica prestigiosa que el país reconozca. Nosotros no sabemos qué pueda causar ese medicamento, si pueda dar leucemia o cualquier otro tipo de enfermedad después”.

En un principio cuando se diagnosticó la enfermedad los médicos lo médicos dijeron que se prepararan para lo peor ya que el tratamiento porque costaba 16 millones de dólares y que en la isla había otros 4 casos reconocidos.

Es evidente que las autoridades quieren evitar que este hecho tome repercusión y dejaron en manos de la familia su resolución, porque si lograban conseguir la medicina por sus medios, entonces “sí lo aplicaban”, les dijo el viceministro durante la visita.

 

 

Con información de: Ciber Cuba

 

9 Comentarios

9 Comentarios

  1. josue

    4 septiembre, 2018 at 8:46 am

    hay que entender primero a los padres ,ellos no son capaces de analizar que su hija tenga una enfermedad incurable y genetica ,no son medicos solo buscan el Alivio de lo mas querido que tienen en sus manos, lo mejor es desde un principio abordar la enfermedad de forma integral por parte de quien los atiende, un comentario que aunque no sea mal intencionado puede hacer danno y crear falsas espectativas.Asi los profesionales tienen que cuidadarse cuando le piden una opinion sobre una cuestion tan delicada. Los farmacos experimentales , no son una opcion , simplemente son eso parte de un proceso investigativo para lograr un exito en el futuro, pongase a pensar en el ebola virus letal que ha matado miles de personas , no tiene cura aun se investiga y se podran vacunar en el futuro muchas personas. ahora les digo detras de una investigacion siempre estan los intereses de quien va a hacer mucho dinero con esos farmacos, ante todo si alguien quiere ser parte de un experimento tiene que firmar su consentimiento y aceptar las consecuencias, ellos deciden por su hija y asumirian las consecuencias , pero la transnacional o como se quiera llamar deberia ofrecer el farmaco de forma gratis y no cobrar por dannar o curar, despues que ese farmaco demuestre efectividad entonces no me opongo a que cobren pero no ahora.

    Mas que farmacos esa ninna lo que necesita es el amor de todos ,con lo que se tiene en el momento actual se pueden hacer maravillas con solo adicionarle un poquito de amor a cada paso en el tratamiento , no se cieguen .El dolor es muy fuerte pero el raciocionio tiene que ir primero.

  2. Jose Luis LG

    29 agosto, 2018 at 8:11 pm

    El difícil caso del medicamento más caro del mundo
    Salud
    7 Jul 2018 – 9:00 PM
    Sergio Silva Numa / @SergioSilva03

    Spinraza, un fármaco para tratar una compleja enfermedad huérfana que tienen al menos 70 colombianos, resume el complejo debate que enfrentan los sistemas de salud del mundo.
    Hasta el momento los estudios clínicos que demuestran la efectividad del Spinraza continúan dejando muchas incertidumbres.

    Han sido meses difíciles para Juan Felipe Araújo. La primera vez que hablamos, a finales de mayo, tenía una rutina agitada. Sus días transcurrían entre salas de hospitales de Valledupar, reuniones con médicos, llamadas a su EPS y viajes a Bogotá. Los alternaba con lecturas de leyes para descifrar el sistema de salud y con textos científicos que le ayudaban a entender una enfermedad genética tan extraña como su nombre: atrofia muscular espinal. Sus hijas gemelas, hoy de diez meses, habían sido diagnosticadas con esta enfermedad huérfana el 20 de abril. Para tratarlas y evitar su muerte, le advirtieron, necesitaría el que podría ser el medicamento más costoso del planeta. ¿Su nombre? Nusinersen o Spinraza, como se conoce comercialmente. (Lea Farmacéuticas, a reportar pagos que hacen a médicos, pacientes y periodistas)

    El caso de Elena e Isabella, como se llaman las gemelas, se volvió popular en redes sociales. Varios medios lo contaron con el tono de indignación que provocan estas historias. ¿Cómo no hacer lo posible para traer el medicamento?, preguntaban. Pronto sucedió lo previsto: hubo peticiones al Ministerio de Salud para que asumiera el costo y al Invima para que autorizara su entrada a Colombia. También, especialmente en Valledupar, hubo aportes voluntarios y donaciones. La meta era muy alta. Aunque no hay una cifra precisa, cada inyección podría valer cerca de US$125.000. Los cálculos de Juan Felipe indicaban que para un año y medio de tratamiento necesitaría US$2 millones, algo así como $6.000 millones. Un monto impagable, decía. (Lea Anticonceptivos, la prioridad del Minsalud en la próxima regulación de precios)

    Las adversidades que vienen con la atrofia muscular espinal (AME) esconden una gran complejidad que resume los enormes dilemas que enfrentan los sistemas de salud. Es una discusión que no sólo se ha presentado en Colombia y en la que todos, desde diferentes puntos de vista, parecen tener la razón. Pero, como escribió en su blog el ministro Alejandro Gaviria, este asunto “casi trágico” debe trascender las pasiones, las opiniones y la indignación.

    Complejidades genéticas

    Siddhartha Mukherjee es hindú y médico de la Universidad de Harvard. En su último libro, El gen. Una historia personal, incluye una buena anécdota que ayuda a entender este debate. Escribe que en 2013, en San Diego (EE. UU.), asistió a uno de los congresos más provocativos: “El futuro de la medicina genómica”. Allí conoció a una joven de 15 años con un síndrome genético inusual que atrofiaba sus músculos y le causaba temblores. Las culpables eran dos mutaciones en dos genes, la unidad básica de información hereditaria. Aunque en 2012 probó un medicamento que la alivió, la enfermedad regresó con el tiempo. No desaparecieron los temblores ni la silla de ruedas.

    El ejemplo lo retomaba para abordar otra discusión difícil. La opción de que los padres puedan conocer la secuenciación completa de los genomas de sus hijos antes de que nacieran y, si es el caso, interrumpir el embarazo. “Cuanto más avanza la tecnología”, remataba el organizador del congreso, “nos adentramos en territorios desconocidos. No cabe duda de que tendremos que enfrentarnos a decisiones increíblemente escabrosas. En la nueva genómica hay muy pocos almuerzos gratis”. (Lea Las dudas tras el medicamento por el que Colombia pagó $57 mil millones)

    Como sucedía con esta enfermedad, la AME también provoca atrofia muscular por una mutación en un gen con un nombre difícil de recordar: el SMN1. Se trata de un gen anormal que porta buena parte de la población, pero sólo genera la enfermedad cuando el hijo hereda la copia defectuosa de ambos padres. Aunque la probabilidad de que eso suceda es baja (uno en cada 10.000 nacimientos vivos), cuando se presenta tiene complicaciones muy serias. En el caso de la AME tipo I (hay cuatro tipos) suele haber disminución en los movimientos de los miembros, dificultad para alimentarse y para respirar. Con frecuencia, los pacientes necesitan soporte ventilatorio. También puede haber anormalidades esqueléticas y curvatura de la columna. Este tipo, que es el de las gemelas de Valledupar, se presenta en los primeros seis meses y la esperanza de vida es corta: dos años. Sin embargo, cognitivamente no tiene ninguna complicación.

    Para explicar lo que sucede con este tipo de mutaciones, los genetistas usan una buena metáfora. Hay que imaginar que el genoma es un gran libro con muchas letras (tantas que, dice Mukherjee, equivaldría a 66 veces el tamaño de la Enciclopedia Británica). Cada hoja es un gen encargado de producir una proteína con una función específica, como controlar la talla o el color de los ojos. Y cada una de esas hojas está compuesta por varios renglones que en el argot médico son conocidos como exones.

    Lo que sucede con el gen SMN1, cuenta Paola Páez, especialista en genética médica y miembro de la Asociación Colombiana de Genetistas (ACMGen), es que la hoja debería estar completa, pero le falta un renglón y “sin él no se entiende nada de lo que dice en esa hoja”. Eso impide que produzca su proteína (también llamada SMN1) cuya función es esencial: mantener viva la motoneurona en la médula espinal, clave para el movimiento de los músculos. En términos más coloquiales, los “cables” que llevan el impulso nervioso hasta los músculos están dañados y, por ende, se atrofian. “El cerebro manda la orden, pero no llega a los músculos porque la transmisión está alterada”, dice Ignacio Zarante, médico genetista.

    Las consecuencias de esa mutación genética se pueden expresar a diferentes edades y varían en su intensidad. Para efectos prácticos, la medicina la ha clasificado en cuatro tipos: tipo I (se presenta antes de los seis meses de edad), tipo II (entre los seis y 18 meses), tipo III (entre los dos y los 17 años) y tipo IV (en la adultez). Hasta 2016, los caminos para tratarla eran, básicamente, cuidados paliativos, pero ese año la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA) aprobó el primer medicamento: Spinraza, comercializado por Biogen de Cambridge, Massachusetts y desarrollado por Ionis Pharmaceuticals de Carlsbad, California.

    Medicamentos revolucionarios

    La discusión sobre la información genética humana , que había inquietado a científicos y filósofos por muchos siglos desde tiempos de Pitágoras y Aristóteles, dio un giro en la década de los noventa del siglo XX. La llegada de la terapia génica cambió los términos del debate. Que los genes pudiesen ser cambiados voluntariamente en los cuerpos humanos abrió nuevos caminos para pensar nuevas soluciones. Ya se han visto casos exitosos en algunos tipos de cáncer y en hemofílicos.

    Spinraza hace parte de esa “era genómica”. En palabras sencillas, intenta estimular un gen parecido al SMN1, que la genética llama con obviedad el SMN2. Se trata de un gen (o una hoja del libro) que alguna vez fue funcional pero dejó de serlo. Un pseudogén, para usar términos más precisos. La intención, entonces, es que el medicamento, inyectado por la espalda, para que llegue al líquido cefalorraquídeo, reviva ese “cadáver” de gen y produzca la proteína que devolvería a los músculos su movimiento.

    La idea, a los ojos de genetistas como Páez y Zarante, es brillante. Pero la discusión tiene varias aristas. Las principales son su costo y su eficacia. Sobre esta última, el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS) preparó un documento preliminar, conocido por este diario, en el que resumió la evidencia disponible. Saltándonos los tecnicismos de las tres fases hechas en los ensayos clínicos, en los que se evaluaron la seguridad y las repuestas motoras en los pacientes (todos menores de un año), la conclusión del IETS fue la siguiente: “Se cuenta con poca evidencia que demuestre la eficacia del tratamiento con nusinersen (o Spinraza) en niños con AME. Sin embargo, la evidencia identificada muestra que el tratamiento tiene probabilidad de mejorar la función motora y sobrevida”.

    El documento hacía una recomendación: “No se realizó la evaluación de la calidad de la evidencia, por lo cual sus resultados deben ser evaluados e interpretados con precaución”. La Agencia Europea de Medicamentos, aunque aprobó el Spinraza, también consideró que los estudios clínicos eran insuficientes y solicitó uno más completo sobre su eficacia. Los resultados se conocerán en 2023.

    En otras palabras, Spinraza permitía que los pacientes llevaran a cabo algunos movimientos (levantamiento de brazos o control de cabeza, por ejemplo). En el ensayo clínico fase III, el que más niños agrupó (122), el porcentaje de quienes mostraban una respuesta motriz tras la aplicación del fármaco, era solo de la mitad (51 %). “El tratamiento temprano puede ser necesario para maximizar el beneficio del medicamento”, apuntaban.

    Lo difícil, asegura Zarante, es que el diagnóstico no siempre se hace a tiempo. “Como es una enfermedad degenerativa, los síntomas pueden apuntar a otra causa. En ocasiones se termina haciendo el diagnóstico a los ocho meses, cuando se hace una prueba molecular. Es un examen que puede valer $2 millones o $3 millones y es imposible hacérselo a todos los recién nacidos”.

    En este punto, las preguntas que empiezan a plantear los casos de AME y Spinraza son muchas y muy difíciles. ¿Los resultados obtenidos hasta el momento representan eficacia? ¿El medicamento traerá calidad de vida a los pacientes? ¿Cuándo se debe negar o aceptar uno de estos tratamientos? ¿Por qué invertir cantidades de dinero tan altas en casos en los que el pronóstico no es seguro, descuidando otras enfermedades curables? ¿Cómo zanjar esas tensiones entre los intereses individuales y colectivos? ¿Puede el sistema de salud colombiano asumir esos montos? ¿Quién debe tomar estas decisiones de vida o muerte?

    Juan Felipe Araújo, padre de las gemelas, sabe que el debate es complejo, pero su posición es clara: “Me han dicho que no existe evidencia científica que demuestre que el medicamento va a ser efectivo. Pero tampoco existe evidencia que diga lo contrario. Un padre buscaría el tratamiento para sus hijas. Es un debate a nivel mundial que el mundo debe solucionar y zanjar”.

    Claudia Sánchez, directora de la Fundación Atrofia Muscular Espinal Colombia Sara y Sofía (Famecol), que reúne a 70 pacientes con AME, tiene una postura similar. “Para las familias y los afectados, levantar un brazo es un progreso inmenso. Si un paciente que no podía ni girarse en la cama ni sostener su cabeza levanta una extremidad, eso simboliza un paso muy grande. A la hora de hacer los análisis económicos deberían también tener en cuenta todo lo que le cuesta uno de estos pacientes al sistema”, dice. Terapias físicas, sillas de ruedas, acompañamiento permanente y pañales son algunas de sus cuentas.

    Además de estos dilemas, hay otro aspecto difícil de resolver. Como la AME es una enfermedad huérfana, las posibilidades de conseguir pacientes para llevar a cabo estudios son pocas. “Entonces no podemos esperar a que haya muestras robustas, porque no las vamos a encontrar. La evidencia no se puede subestimar, así sea limitada, aunque hay que mirarla con mucho cuidado. Tampoco podemos esperar los resultados de 2023. ¿Es ético no darle Spinraza a un niño con AME mientras tanto?”, se pregunta la doctora Páez. “Es un debate muy difícil”, insiste.

    Los caminos para resolver estas disyuntivas son los mismos que hoy se plantean otros países. Nadie ha encontrado la respuesta. Zarante sugiere una ruta en la que ONG, como sucede en algunas naciones, busquen recursos internacionales, y el Estado aporte un porcentaje. La doctora Páez hace un llamado a que las sociedades científicas, asociaciones de pacientes y genetistas se involucren más activamente en la toma de decisiones. Para Claudia Sánchez, una posible solución es que el Gobierno se siente a negociar con el laboratorio y lleguen a un pacto para bajar el precio.

    “Pero también hay un aspecto clave en esta discusión”, dice la doctora Páez. “Hay un grupo de enfermedades huérfanas que no son visibles porque no hay un medicamento polémico detrás. Muchas ni siquiera tienen uno en experimentación y todas merecen la misma atención”.

    Una salida

    Una de las primeras veces que Alejandro Gaviria habló en público sobre la discusión que generaba este caso fue el 3 de mayo, en un evento del Minsalud. En él participaban invitados de Argentina, Brasil y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como los principales representantes de la industria farmacéutica. Los habían citado para presentarles los avances de una decisión que hace tiempo ha estado evaluando esa cartera: crear una nueva metodología que impidiera que fármacos sin mucho valor terapéutico terminaran en el mercado colombiano con precios exorbitantes e hicieran tambalear las finanzas del sistema de salud. Los ejemplos abundan.

    La propuesta ha levantado ampollas en el sector e incluso la discusión fue elevada a las negociaciones para entrar a la OCDE. Sin embargo, hace un par de semanas el Minsalud expidió el borrador de una circular que establece esa metodología para controlar los precios de los medicamentos. En resumen, la ecuación intenta trazar una diferenciación de precios de acuerdo a qué tan bueno es un fármaco. Si no es eficaz y su aporte terapéutico es bajo, las posibilidades de que entre a un costo alto son muy bajas. (Lea: Medicamentos, el alto precio de entrar a la OCDE)

    Es poco probable que esa circular empiece a regir antes de que acabe este gobierno. Con suerte comenzará a funcionar en diciembre, aunque hay una incertidumbre que ya se menciona en los pasillos: ¿la frenará el próximo presidente? El otro interrogante que podría desprenderse de esta iniciativa es qué pasaría con el Spinraza a la hora de pasar por ese filtro, teniendo en cuenta sus limitados resultados de eficacia.

    Es imposible tener una respuesta, pero, mientras eso sucede, Juan Felipe Araújo recibió una buena noticia hace dos semanas. Biogen, el laboratorio que lo comercializa, accedió a dar el tratamiento gratis a sus hijas y a otros tres pacientes colombianos. Espera que en un mes reciban las primeras dosis.

    https://www.elespectador.com/noticias/salud/el-dificil-caso-del-medicamento-mas-caro-del-mundo-articulo-798763

  3. Keny

    28 agosto, 2018 at 1:45 pm

    Pero ustedes vieron el costo de cada inyeccion 125000? Que descaro yo creo que para q aqui te la apruebe un seguro no seria tan facil. No lei q aqui en USA ya se estaba utilizando.ojala y le bajen el precio teniendo en cuenta q principalmente para bebes.

  4. Rafael Martinez

    28 agosto, 2018 at 1:13 pm

    Nusinersen for spinal muscular atrophy
    Claudia D. Wurster and Albert C. Ludolph

    Additional article information

    Spinal muscular atrophy (SMA) therapy has been challenging for decades when considering the severity of the disorder and functional motor impairment on the one hand and the lack of pharmacological treatment options so far on the other. However, the recently approved antisense oligonucleotide (ASO) nusinersen now provides not only an upcoming and promising treatment option for SMA, but may also represent a general pharmacological approach and mechanism of action relevant for other neurodegenerative disorders.

    SMA is an autosomal-recessive neuromuscular disorder with degeneration of alpha motor neurons leading to progressive muscular weakness and atrophy. The clinical phenotype is classified into three main subtypes, ranging from severe to mild with regards to the age of onset and achieved motor abilities.1 The incidence approaches 1:10,000 live births whereas the most severe SMA type I accounts for 60% of cases.1,2

    The disorder is caused by deletions or loss-of-function mutations in the survival motor neuron (SMN1) gene on chromosome 5q13.1 In addition to this SMN1 gene, humans possess a homologue SMN2 gene copy that differs from SMN1 due to a C-to-T exchange in exon 7. Hence, the SMN2 gene undergoes an alternative splicing process, resulting in an mRNA with an absent exon 7 that thereby leads to a small amount of full-length SMN protein.1 Since the identification of the SMN1 gene locus in 1990 and its homologue SMN2 gene copy in 1995, major effort has been devoted to providing potential therapeutic interventions such as replacing SMN1 or decreasing SMN2 exon skipping to increase the total amount of SMN protein.

    First investigations into cell cultures observed that ASOs were effective to modulate splicing of SMN transcripts, followed by in vivo experiments in transgenic mice that demonstrated increased SMN protein levels and reduced symptoms of the disease. Based on these results, the new ASO nusinersen was administered to 28 SMA patients (1, 3 and 6 mg dose groups with six patients each; 9 mg in 10 patients) to examine the safety, tolerability, pharmacokinetics and preliminary clinical efficacy within an open-label phase I study.3 No serious adverse side effects were observed and the results indicated a clinically relevant efficacy of the drug at 9 mg dosage. In an open-label dose-escalation phase II study, 20 infants received either 6 or 12 mg nusinersen by intrathecal application on days 1, 15, 85 and 253 with follow-up treatments every 4 months.4 The authors observed significant improvements in the achievement of motor milestones and function, survival or independency of permanent ventilation and electrophysiological increase of the compound muscle action potential. Safety assessments revealed adverse events but not or unlikely to be related to the drug. However, 4 of the 20 patients died during the study at the applied dosages. Examination of autopsied tissues in three patients revealed a two- to six-fold increase in full-length SMN2 transcripts and increased SMN protein levels, confirming the results of animal studies regarding an efficient splice correction by the drug in humans. Further, 121 symptomatic SMA patients with infantile onset (age ⩽7 months; symptom onset 6 months) and could support these promising results by significant improvements in motor functions under nusinersen whereas those randomized in the sham group declined in line with known natural history data.6 An ongoing open-label phase II study is investigating 20 presymptomatic SMA infants at the age of 6 weeks or younger and interim analyses revealed an achievement of motor milestones that would not be expected in SMA type I or II and may correspond to normal motor development.7

    Considering these encouraging results, the development of the ASO drug can be regarded as a milestone in SMA therapy and, consequently, the FDA approved nusinersen in December 2016 followed by an approval of the EMA in July 2017 for all 5q-associated SMA types. The main pharmacological action mechanism of the 2ʹ-O-methoxyethyl phosphorothioate-modified drug nusinersen consists of an alteration of the SMN2 pre-RMA splicing process by inhibiting splicing factors. This facilitates the integration of exon 7 into the mRNA and thereby enhances full-length SMA protein levels.3 Following an initial saturation period on days 0, 14, 27 and 63, nusinersen has to be applied every 4 months into the cerebrospinal fluid. In initial studies, repeated lumbar punctures were well tolerated,8 but in some cases sedation was required due to movements during the procedure. Further, based on current experience, there are no severe side effects of the drug, but nephrotoxicity, blood clotting disorders and thrombocytopenia have to be considered similar to treatment with other ASOs.

    Considering that the treatment with nusinersen may become an integral part of clinical care in SMA patients, we assume that an even more reliable experience regarding drug efficacy may be noted shortly along with a better understanding of the side-effect profile. In our view, also a final judgement on dose–response effects cannot be done so far although a fixed-dose scheme (12 mg across all age groups) is recommended so far.9 Whereas the fascinating results from the mentioned studies necessitate the treatment initiation in infants and children with SMA, it is of note that the effects of the ASO in adolescents or adults with SMA have not been investigated in clinical trials and should be probed in further studies. Here, the identification of therapy monitoring strategies, outcome variables or biomarkers possess not the only considerable challenge. Further, animal studies suggested a critical ‘therapeutic time window’ for SMN-targeting strategies and increasing SMN protein after the onset of overt symptoms, was accompanied by only little symptom amelioration.10 In contrast, other animal studies revealed that a restoration of SMN levels in milder SMA10 and, thus, in clinical SMA types mainly observed in older patients, significantly improved motor abilities and may therefore encourage the treatment initiation with nusinersen also in adolescents or adults not only under ethical considerations.

    However, there is an ongoing debate regarding the costs considering a price of US$125,000 per injection and long-term evidence of cost-effectiveness is just as necessary as a critical discussion about fair prices including health insurers, pharmaceutical companies and policymakers.

    Nevertheless, nusinersen represents a novel and notable therapeutic option in SMA that would have been barely conceivable a few years ago. The underlying pharmacological mechanisms of ASOs may reflect a proof of concept regarding the treatment of neurodegenerative disorders with a predominant genetic basis such as SMA, Huntington’s disease and the 5% of patients suffering from autosomal dominant amyotrophic lateral sclerosis (ALS). These studies may promise an exciting therapeutic future of neurology.

    Footnotes
    Conflict of interest statement: The authors declared the following potential conflicts of interest with respect to the research, authorship and/or publication of this article: CDW has received travel expenses for attending a meeting from Biogen and cooperates with Hoffmann-La Roche. ACL has received financial research support from AB Science, Biogen Idec, Cytokinetics, GSK, Orion Pharma, Novartis, TauRx Therapeutics Ltd. and TEVA Pharmaceuticals and has received honoraria as a consultant from Mitsubishi, Orion Pharma, Novartis, Teva and as an advisory board member from Biogen, Treeway, Hoffmann-La Roche.

    Article information
    Ther Adv Neurol Disord. 2018; 11: 1756285618754459.
    Published online 2018 Mar 13. doi: 10.1177/1756285618754459
    PMCID: PMC5858681
    PMID: 29568328
    Claudia D. Wurster and Albert C. Ludolph
    Copyright © The Author(s), 2018
    This article is distributed under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 License (http://www.creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/) which permits non-commercial use, reproduction and distribution of the work without further permission provided the original work is attributed as specified on the SAGE and Open Access page(https://us.sagepub.com/en-us/nam/open-access-at-sage).
    Articles from Therapeutic Advances in Neurological Disorders are provided here courtesy of SAGE Publications
    References
    1. Lunn MR, Wang CH. Spinal muscular atrophy. Lancet 2008; 371: 2120–2133. [PubMed]
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    3. Chiriboga CA, Swoboda KJ, Darras BT, et al. Results from a phase 1 study of nusinersen (ISIS-SMN Rx) in children with spinal muscular atrophy. Neurology 2016; 86: 890–897. [PMC free article] [PubMed]
    4. Finkel RS, Chiriboga CA, Vajsar J, et al. Treatment of infantile-onset spinal muscular atrophy with nusinersen: a phase 2, open-label, dose-escalation study. Lancet 2016; 388: 3017–3026. [PubMed]
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    6. Mercuri E, Finkel R, Kirschner J, et al. Efficacy and safety of nusinersen in children with later-onset spinal muscular atrophy (SMA): end of study results from the phase 3 CHERISH study. Neuromuscul Disord 2017; 27: S210.
    7. De Vivo DC, Hwu W-L, Reyna SP, et al. Interim efficacy and safety results from the phase 2 NURTURE study evaluating nusinersen in presymptomatic infants with spinal muscular atrophy (S46.003). Neurology 88(16 Suppl.): S46.003.
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  5. Juan Manuel González

    28 agosto, 2018 at 12:43 pm

    Horrible esa situación. Conseguir la medicina por sus medios. Si no se puede ni conseguir a veces para comer dentro de la isla, ni pescado siquiera estando rodeada de agua, menos posible se será un medicamento extranjero y costoso en dólares.

  6. Marisol

    28 agosto, 2018 at 12:41 pm

    Sigo confiando en nuestro sistema de salud.Se que los niños son lo primero.

    • Rafael Martinez

      28 agosto, 2018 at 1:14 pm

      Nusinersen for spinal muscular atrophy
      Claudia D. Wurster and Albert C. Ludolph

      Additional article information

      Spinal muscular atrophy (SMA) therapy has been challenging for decades when considering the severity of the disorder and functional motor impairment on the one hand and the lack of pharmacological treatment options so far on the other. However, the recently approved antisense oligonucleotide (ASO) nusinersen now provides not only an upcoming and promising treatment option for SMA, but may also represent a general pharmacological approach and mechanism of action relevant for other neurodegenerative disorders.

      SMA is an autosomal-recessive neuromuscular disorder with degeneration of alpha motor neurons leading to progressive muscular weakness and atrophy. The clinical phenotype is classified into three main subtypes, ranging from severe to mild with regards to the age of onset and achieved motor abilities.1 The incidence approaches 1:10,000 live births whereas the most severe SMA type I accounts for 60% of cases.1,2

      The disorder is caused by deletions or loss-of-function mutations in the survival motor neuron (SMN1) gene on chromosome 5q13.1 In addition to this SMN1 gene, humans possess a homologue SMN2 gene copy that differs from SMN1 due to a C-to-T exchange in exon 7. Hence, the SMN2 gene undergoes an alternative splicing process, resulting in an mRNA with an absent exon 7 that thereby leads to a small amount of full-length SMN protein.1 Since the identification of the SMN1 gene locus in 1990 and its homologue SMN2 gene copy in 1995, major effort has been devoted to providing potential therapeutic interventions such as replacing SMN1 or decreasing SMN2 exon skipping to increase the total amount of SMN protein.

      First investigations into cell cultures observed that ASOs were effective to modulate splicing of SMN transcripts, followed by in vivo experiments in transgenic mice that demonstrated increased SMN protein levels and reduced symptoms of the disease. Based on these results, the new ASO nusinersen was administered to 28 SMA patients (1, 3 and 6 mg dose groups with six patients each; 9 mg in 10 patients) to examine the safety, tolerability, pharmacokinetics and preliminary clinical efficacy within an open-label phase I study.3 No serious adverse side effects were observed and the results indicated a clinically relevant efficacy of the drug at 9 mg dosage. In an open-label dose-escalation phase II study, 20 infants received either 6 or 12 mg nusinersen by intrathecal application on days 1, 15, 85 and 253 with follow-up treatments every 4 months.4 The authors observed significant improvements in the achievement of motor milestones and function, survival or independency of permanent ventilation and electrophysiological increase of the compound muscle action potential. Safety assessments revealed adverse events but not or unlikely to be related to the drug. However, 4 of the 20 patients died during the study at the applied dosages. Examination of autopsied tissues in three patients revealed a two- to six-fold increase in full-length SMN2 transcripts and increased SMN protein levels, confirming the results of animal studies regarding an efficient splice correction by the drug in humans. Further, 121 symptomatic SMA patients with infantile onset (age ⩽7 months; symptom onset 6 months) and could support these promising results by significant improvements in motor functions under nusinersen whereas those randomized in the sham group declined in line with known natural history data.6 An ongoing open-label phase II study is investigating 20 presymptomatic SMA infants at the age of 6 weeks or younger and interim analyses revealed an achievement of motor milestones that would not be expected in SMA type I or II and may correspond to normal motor development.7

      Considering these encouraging results, the development of the ASO drug can be regarded as a milestone in SMA therapy and, consequently, the FDA approved nusinersen in December 2016 followed by an approval of the EMA in July 2017 for all 5q-associated SMA types. The main pharmacological action mechanism of the 2ʹ-O-methoxyethyl phosphorothioate-modified drug nusinersen consists of an alteration of the SMN2 pre-RMA splicing process by inhibiting splicing factors. This facilitates the integration of exon 7 into the mRNA and thereby enhances full-length SMA protein levels.3 Following an initial saturation period on days 0, 14, 27 and 63, nusinersen has to be applied every 4 months into the cerebrospinal fluid. In initial studies, repeated lumbar punctures were well tolerated,8 but in some cases sedation was required due to movements during the procedure. Further, based on current experience, there are no severe side effects of the drug, but nephrotoxicity, blood clotting disorders and thrombocytopenia have to be considered similar to treatment with other ASOs.

      Considering that the treatment with nusinersen may become an integral part of clinical care in SMA patients, we assume that an even more reliable experience regarding drug efficacy may be noted shortly along with a better understanding of the side-effect profile. In our view, also a final judgement on dose–response effects cannot be done so far although a fixed-dose scheme (12 mg across all age groups) is recommended so far.9 Whereas the fascinating results from the mentioned studies necessitate the treatment initiation in infants and children with SMA, it is of note that the effects of the ASO in adolescents or adults with SMA have not been investigated in clinical trials and should be probed in further studies. Here, the identification of therapy monitoring strategies, outcome variables or biomarkers possess not the only considerable challenge. Further, animal studies suggested a critical ‘therapeutic time window’ for SMN-targeting strategies and increasing SMN protein after the onset of overt symptoms, was accompanied by only little symptom amelioration.10 In contrast, other animal studies revealed that a restoration of SMN levels in milder SMA10 and, thus, in clinical SMA types mainly observed in older patients, significantly improved motor abilities and may therefore encourage the treatment initiation with nusinersen also in adolescents or adults not only under ethical considerations.

      However, there is an ongoing debate regarding the costs considering a price of US$125,000 per injection and long-term evidence of cost-effectiveness is just as necessary as a critical discussion about fair prices including health insurers, pharmaceutical companies and policymakers.

      Nevertheless, nusinersen represents a novel and notable therapeutic option in SMA that would have been barely conceivable a few years ago. The underlying pharmacological mechanisms of ASOs may reflect a proof of concept regarding the treatment of neurodegenerative disorders with a predominant genetic basis such as SMA, Huntington’s disease and the 5% of patients suffering from autosomal dominant amyotrophic lateral sclerosis (ALS). These studies may promise an exciting therapeutic future of neurology.

      Footnotes
      Conflict of interest statement: The authors declared the following potential conflicts of interest with respect to the research, authorship and/or publication of this article: CDW has received travel expenses for attending a meeting from Biogen and cooperates with Hoffmann-La Roche. ACL has received financial research support from AB Science, Biogen Idec, Cytokinetics, GSK, Orion Pharma, Novartis, TauRx Therapeutics Ltd. and TEVA Pharmaceuticals and has received honoraria as a consultant from Mitsubishi, Orion Pharma, Novartis, Teva and as an advisory board member from Biogen, Treeway, Hoffmann-La Roche.

      Article information
      Ther Adv Neurol Disord. 2018; 11: 1756285618754459.
      Published online 2018 Mar 13. doi: 10.1177/1756285618754459
      PMCID: PMC5858681
      PMID: 29568328
      Claudia D. Wurster and Albert C. Ludolph
      Copyright © The Author(s), 2018
      This article is distributed under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 License (http://www.creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/) which permits non-commercial use, reproduction and distribution of the work without further permission provided the original work is attributed as specified on the SAGE and Open Access page(https://us.sagepub.com/en-us/nam/open-access-at-sage).
      Articles from Therapeutic Advances in Neurological Disorders are provided here courtesy of SAGE Publications
      References
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      2. Verhaart IEC, Robertson A, Wilson IJ, et al. Prevalence, incidence and carrier frequency of 5q–linked spinal muscular atrophy – a literature review. Orphanet J Rare Dis 2017; 12: 124. [PMC free article] [PubMed]
      3. Chiriboga CA, Swoboda KJ, Darras BT, et al. Results from a phase 1 study of nusinersen (ISIS-SMN Rx) in children with spinal muscular atrophy. Neurology 2016; 86: 890–897. [PMC free article] [PubMed]
      4. Finkel RS, Chiriboga CA, Vajsar J, et al. Treatment of infantile-onset spinal muscular atrophy with nusinersen: a phase 2, open-label, dose-escalation study. Lancet 2016; 388: 3017–3026. [PubMed]
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      6. Mercuri E, Finkel R, Kirschner J, et al. Efficacy and safety of nusinersen in children with later-onset spinal muscular atrophy (SMA): end of study results from the phase 3 CHERISH study. Neuromuscul Disord 2017; 27: S210.
      7. De Vivo DC, Hwu W-L, Reyna SP, et al. Interim efficacy and safety results from the phase 2 NURTURE study evaluating nusinersen in presymptomatic infants with spinal muscular atrophy (S46.003). Neurology 88(16 Suppl.): S46.003.
      8. Haché M, Swoboda KJ, Sethna N, et al. Intrathecal injections in children with spinal muscular atrophy: Nusinersen clinical trial experience. J Child Neurol 2016; 31: 899–906. [PMC free article] [PubMed]
      9. Luu KT, Norris DA, Gunawan R, et al. Population pharmacokinetics of nusinersen in the cerebral spinal fluid and plasma of pediatric patients with spinal muscular atrophy following intrathecal administrations. J Clin Pharmacol 2017; 57: 1031–1041. [PubMed]
      10. Wirth B, Barkats M, Martinat C, et al. Moving towards treatments for spinal muscular atrophy: Hopes and limits. Expert Opin Emerg Drugs 2015; 20: 353–356. [PubMed]

    • Juan Carlos G.

      1 septiembre, 2018 at 12:54 am

      Dios te escuché y el viceministro también.

  7. Pedro Mendoza

    28 agosto, 2018 at 12:06 pm

    Si lograban conseguir la medicina por sus medios? Increíble! Y se consideran una potencia médica… Si fuera un turista pagando en dólares, enseguida aparece de todo.

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